CAPITULO II
Cuando Vlad III cumplió 17 años, Murat II Sultán de Turquía, decide dejar libres a los hijos de Vlad II, el Sultán otomano sabía que ya no tenía justificación alguna para retenerlos, ya no había motivos para temer una traición por parte del Rey de Valaquia, unos motivos que ignoraban los hermanastros, pero que no tardarían en saber.
Vlad III y su hermanastro Radu III prepararon su viaje felizmente, pero cuando retornaron les esperaba una atroz y triste noticia; en 1447 su padre y su hermano Mircea II habían muerto asesinados, el primero apaleado salvaje y vilmente, a su pobre hermano Mircea II le quemaron los ojos con un hierro candente y le enterraron aún con vida. Estas muertes habían sido ordenadas por el Conde Juan Hunyadi de Hungría debido posiblemente a la alianza que tenía Vlad II Dracul con el Sultán otomano Murat II, enemigo declarado del Conde, esto resulta cuanto menos paradójico ya que Juan Hunyadi y Vlad II habían sido aliados durante largo tiempo contra el avance de los ejércitos turcos. Sea cuales fueran los motivos del Conde húngaro, para Vlad III se convirtió en un enemigo pero sin dejar de lado que podría utilizarle para sus fines contra los turcos, al fin y al cabo Juan Hunyadi era un hombre de Estado y como tal tenía que mirar por sus intereses, el Conde de Hungría no fue la mano ejecutora que acabó con la vida de su padre y su hermano mayor, los ejecutores fueron los boyardos, o sea la aristocracia local que nunca vieron con buenos ojos a Vlad Dracul ni a su estirpe, Vlad Draculea les odió durante el resto de sus vida y se juró llevar a cabo una venganza contra estos nobles.
Durante un tiempo, apenas unos meses, Vlad Draculea fue Príncipe de Transilvania, pero lo que él ambicionaba era el reinado de Valaquia, para obtenerlo y pese al rencor que guardaba hacia los turcos, aceptó la ayuda de Murat II y por fin consiguió el tan ansiado reinado, le duró poco, una vez más Juan Hunyadi se cruzó en su camino dando órdenes a los húngaros para que arrebataran el reinado a Vlad Draculea.
Tras ser depuesto del trono de Valaquia, Vlad pareció que abandonaba pacíficamente su reinado, pero lo que realmente estaba haciendo era forjar un plan para volver a ser rey y vengarse de los turcos y de los boyardos, para conseguirlo estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Estuvo durante 8 años viajando en busca de apoyo por lugares cercanos a Valaquia, contactó con su primo Esteban el Grande de Moldavia quien jugó un papel fundamental en su lucha contra los turcos. Estos años fueron importantes en su aprendizaje sobre tácticas político-militares, artes que llegó a dominar como nadie.
El tiempo transcurrido desde la adolescencia a la juventud fue esencial, empezó a despuntar la que sería su característica más importante en su personalidad, el sentido de la justicia, pero sin dejar de lado la venganza, es más, para él ambas iban unidas, no podía existir justicia sin venganza.
Para llegar donde quería y ver realizados sus sueños, se fue a la corte de Juan Hunyadi, éste quedó asombrado por los conocimiento que tenía el joven Vlad sobre los turcos y le nombró su consejero, pero además tenían otro nexo, el odio hacia los otomanos. Por su parte Vlad y gracias a su papel de consejero utilizó al conde el tiempo necesario hasta alcanzar sus fines, le necesitaba y le tuvo.
Esta es la descripción documentada sobre las características físicas que de él existen:
No es un hombre excesivamente alto pero si tiene corpulencia y está bastante musculado. De apariencia fría, inspira cierto espanto cuando se le ve por primera vez. Su rostro es rubicundo, fino y anguloso de nariz aguileña y fríos ojos grises, bien abiertos, de pestañas largas y oscuras al igual que su pelo largo y ensortijado que le cuelga sobre sus anchos hombros, cejas tupidas y negras que le dan un aspecto amenazador, pómulos salientes. Bigote poblado que apenas dejan ver sus finos labios.
Este físico le acompañó hasta el final de sus días, jamás engordó un gramo más de la cuenta y se mantuvo en forma, en parte gracias a las batallas que provocó y en las que participó.
N. Angulo









