martes 28 de junio de 2011

FIESTAS

Hoy quiero reflexionar en este artículo sobre las “Fiestas lugareñas” y hasta dónde se debería llegar en estos días festivaleros para no incurrir en la falta de respeto y buena convivencia.

La falta de respeto de las Instituciones hacia los ciudadanos es sublime y por tanto, la falta de respeto entre los ciudadanos es moneda de cambio bastante habitual. Y esto, amigos, no es lo que se determina como convivencia en el respeto, sean o no fiestas.

Cuando un pueblo, una ciudad, una pequeña aldea celebra sus fiestas patronales o de otro tipo, todo el mundo sí o sí tiene que estar de fiesta; se cortan calles, se hacen desvíos imposibles, se anulan líneas de transporte, se toman vías públicas para colocar chiringuitos que están justo debajo de los domicilios de personas que haya fiestas o no, tienen que seguir con su vida y ésta es ni más ni menos que la de madrugar para trabajar. No se respetan horarios de descanso, se tiran petardos ruidosos y contaminantes, se prenden cohetes, en fin es un todo vale, vale todo....¡¡son fiestas!!!, por supuesto las autoridades están entusiasmadas porque durante unos días tienen a los ciudadanos bebiendo de su mano y bebiendo textualmente de bar en bar, de chiringuito en chiringuito.

«Panem et circenses» (Pan y circo) Esta frase peyorativa no es de uso actual, pero describe los mismos principios de cuando fue creada, en concreto en el Siglo I por el poeta romano Juvenal y explica la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos en el mundo de la política, provee a las masas de alimento y entretenimiento, Julio César regalaba trigo o lo vendía muy barato a sus ciudadanos. La diferencia es que a nosotros nos cobran el pan y el circo y más caro de lo habitual, pero esto no es óbice para que se siga acudiendo a la llamada fiestera cuál borregos.

En mi opinión el estar en fiestas no es disculpable. La razón solo tiene un camino y el que llevamos es totalmente irracional.

Sé de personas de Valencia que en las famosas Fallas abandonan su ciudad, procuran dejarse días de vacaciones de verano, para poder salir huyendo de tracas, humos, griterío, delincuencia y un largo etc en que se convierte su ciudad. Exactamente lo mismo ocurre en Pamplona en los San Fermines, pamplonicos que huyen despavoridos ante tamaña fiestorra que les cambia la vida. Este tipo de fiestas además, se han hecho totalmente populares fuera de nuestras fronteras, esto significa que por unos días la ciudad está tomada por personas que solo llegan atraídas a las mismas por pura diversión y se convierten en los más parecido al cafre.

En estos días festivaleros, no pasa nada porque la gente esté borracha y en su delirio etílico destroza entre otras cosas el mobiliario urbano, si te quejas o bien llamas la atención a alguien, siempre hay voces que se elevan ¡¡ESTAMOS EN FIESTAS!! y te miran como si fueses un marciano.

Existe una legislación de control de horarios, de ruidos, etcétera pero en estos días de “vino y rosas” nadie hace cumplir estas leyes, así es que el pobre ciudadano que no puede huir de su ciudad tiene que sufrir las consecuencias.

Nadie piensa en las personas enfermas, en los animales a los que aterran los petardos, parece que tampoco importa lo que se contamina con la quema continuada tanto de fallas como de fuegos de artificio, eso si, preocupa mucho a los gobernantes el que nos fumemos unos cigarros ¡serán sinvergüenzas! Posiblemente el señor que te mira con mala cara porque te enciendes un pitillo en la parada del autobús y hace aspavientos con las manos para demostrar que le molesta el humo de tu cigarrillo, posiblemente digo, sea el mismo gilipollas que compra petardos a sus niños y está a su lado mientras los explotan ¿y ese humo, no le molesta?

Así es que para que se diviertan unos, el resto se jode, ¡paciencia, estamos en fiestas! ¿Qué piensan que en fiestas los ciudadanos no trabajan, no madrugan? En fiestas se sigue haciendo una vida normal o al menos se intenta, pero no les dejan.

Se me ocurre una idea para la buena convivencia y es que nos den vacaciones, eso si, pagadas. Pero como esta sugerencia no hay País que la pueda soportar por sus altos costes, habrá que buscar otras formas de contentar a todo el mundo.

Lo ideal sería que se trasladen las fiestas a los parques municipales o a las afueras de las ciudades, de esta forma el que quiera fiesta, solo tiene que desplazarse al sitio donde está ubicada y no se molesta a los ciudadanos que continúan su vida habitual, ni a los enfermos ni a los pobres animales, ni se destroza mobiliario urbano.

¿Tan difícil es de llevar a cabo?

Me temo que si y es que esto no tiene arreglo, porque todavía hay mucho incivilizado mucha gente irrespetuosa que solo piensa en sí misma y lo demás le importa una mierda, encima cuentan con el apoyo de los Ayuntamientos que son los primeros que transgreden las leyes.

N. Angulo




lunes 27 de junio de 2011

PETARDOS

Nunca, ni tan siquiera de niña he entendido el fin de los petardos como no sea el de crear molestias a los demás.

Lo tremendo de todo esto es que su venta está prohibida a menores y sin embargo son los niños los que hacen explotar los mismos porque se los compran sus padres.

Si un petardo viene defectuoso y ocurre un accidente, seguro que a los padres no se les piden responsabilidades, pero ellos acudirán a las autoridades a denunciar al comerciante o al fabricante de dicho artefacto. Que incongruencia ¿verdad?

Realmente me cuesta creer que en los años que estamos viviendo de sobre protección de la infancia, que llevan casco protector hasta para ir al wc, para montar en bici, para el mono patín, cinturón de seguridad en los vehículos y por supuesto no se chilla al niño y menos se le da un azote no sea que se traumatice, lo dicho, me cuesta creer que con tanta protección al infante, aún haya padres que les compren petardos y no vean o no quieran ver el peligro que tienen.

Todos los años como por ensalmo vuelven los odiosos petardos y los niños y algunos adultos que se pasan horas y horas haciéndolos explotar y todos los años como por ensalmo aparece mi mala hostia y mis nervios desquiciados. Reconozco que si tuviese mucho dinero, por estas fechas emigraría de la ciudad donde vivo y por supuesto lejos de todas las que celebran con ruidos sus fiestas.

Comprendo que la primera vez que un niño hace explotar un petardo se quede fascinado mirando, no por la belleza del artefacto ya que no tiene ninguna en cuestión, sino el hecho de que algo tan pequeño haga chispa y luego un ruido ensordecedor, puedo entender como digo esa primera vez, pero entendería mejor que fuese la última, ya que considero que el niño que está todo el día tirando petardos de manera incansable o bien le falta un tornillo o le faltan más de dos y es posible que en el futuro sea un sociópata, jejeje (palabra que no aparece en el diccionario de la RAE), me dejo llevar por la mala leche que tengo ya lo sé y quizás exagero y no llegue a sociópata, pero le andará cerca.

No dejo en un aparte ni me olvido de los padres de la criatura ya que algunos están cerca de su vástago mirándoles con cara de gilipollas y babeando mientras los niños están molestando incansablemente a los vecinos. Por cierto me hago una pregunta, ¿las personas cuando tienen hijos se vuelven sordos?? Porque parece que padecen sordera aguda y severa ante el ruido infernal de los petardos o los chillidos tan espeluznantes que emiten algunos niños.

Estoy refiriéndome a lo molestos que resultan estos ruidos para las personas, pero no olvido los efectos nefastos que ocasionan sobre los animales, sobre todo para los perros es devastador, yo no tengo perro, pero todas las personas que tienen uno, sin excepción, cuentan como sus mascotas lo pasan fatal, se esconden, aúllan asustadas, ¡vamos! Claramente tienen los pobres animales ataques de pánico.

En fin amigos míos, ya me he desahogado con estas líneas y ahora a esperar que de un momento a otro empiecen a explosionar petardos debajo de mi ventana y yo me empiece a “cagar en todos los muertos de los bastardos de los niños y sus jodidos padres” y desear con todas mis fuerzas tener dinero para irme a una isla desierta a tumbarme debajo de una palmera viendo pasar las horas y matándome a martinis.

...Seguiré soñando que es gratis.

N. Angulo

sábado 25 de junio de 2011

NO PUEDO CON LA VIDA


España se ha convertido en el paraíso que todos los delincuentes quieren visitar y en el que quieren quedarse y finalmente se quedan.

¿Qué tendrá mi país que muchas organizaciones criminales internacionales terminan afincadas aquí? Invierten aquí su dinero sucio que al final forma parte de nuestra economía, ¡vamos! que España se ha convertido en una maravillosa y atractiva lavandería del dinero ilegal de todo el mundo. Mafias del Este, mafias sudamericanas, mafias africanas, mafias chinas...¡¡pasen y vean todo tipo de mafias, en el gran circo en que se ha convertido España!!!

Y lo puedo entender, si un capo lee noticias sobre España y se entera de las corruptelas llevadas a cabo por banqueros, constructores, políticos y demás....¡adelante!!, a España; un paraíso donde poder afincarse y además en Europa, por supuesto sabe que entre tanto delincuente pasa desapercibido y que con su dinero puede comprar todo y a todos sin preguntas molestas.

Cada día que transcurre me entero de noticias sobre detenciones de famosos delincuentes como por ejemplo esta que he leído hoy mismo; “ Detenido en España un empresario vinculado a Mubarak acusado de blanqueo. La Policía Nacional ha detenido en La Moraleja (Madrid) al empresario Husein Salem, vinculado al expresidente egipcio Hosni Mubarak y acusado de un delito de blanqueo de capitales relacionado con la obtención de fondos tanto en España como en el país norteafricano ”.

Lo que me llama la atención de esta noticia es que sobre el detenido pesaba una orden internacional de arresto librada por las autoridades egipcias por un delito de estafa. Sin embargo este delincuente no ha llegado en patera, ha viajado en avión, tiene además nacionalidad española y vive en uno de los barrios más elitistas de Madrid. ¿Tan fácil es obtener la nacionalidad en este país? Pues que suerte porque a los ciudadanos de a pie, entre los que me encuentro, hasta para solicitar cualquier papelillo de menor importancia nos escanean hasta los pelillos del sobaco, omitía añadir que el dinero todo lo compra y si un delincuente muestra un gran fajo de dólares o euros, no hay papeleo ni nacionalidad que se le resista.

Como ya he dicho cada día son más las mafias que actúan en España y cada día son más las personas que portan armas, en un país como es éste, donde las armas están prohibidas. ¿Quién lo entiende?

Lo cachondo de esta cuestión es que en los aeropuertos españoles desde que ocurrió lo del 11 S, a la gente de bien se nos trata como a delincuentes, nos miran durante un tiempo interminable hasta los empastes de las muelas, todo como un método de distracción y para hacernos creer que funciona la seguridad, que somos un país seguro.

Mientras en los aeropuertos españoles se llevan a cabo estas charadas de falsa seguridad, mientras tanto como digo, aquí se afincan todos los delincuentes ¿dónde están estos equipos informáticos tan estupendos, con esos programas tan fantásticos y tan sofisticados para detectar delincuentes? ¿dónde está la Interpol?, es más, ¿existe la Interpol?

Como apuntaba en un párrafo anterior en España cada día entran más armas. Siguiendo con la charada llevada a cabo en los aeropuertos, nunca he entendido que el equipaje de mano se revise concienzudamente por si lleva artilugios destructivos, se prohíban frascos de perfume o de cosméticos, porque según las autoridades pueden ser utilizados para cortar el gaznate a alguien igual que en las películas de acción. Me parece surrealista, sobre todo cuando una vez dentro del avión te proporcionan un cuchillo de plástico muy duro para comer y que corta de maravilla, tanto un filete, como el cuello del paisano que tienes al lado, lo dicho, surrealista. Miran y vuelven a mirar los equipajes de mano por si algún gilipollas porta un arma en el mismo.

Lo que está claro es que el mafioso que entra en España para cargarse a alguien, o bien consigue el arma en el país, o bien factura el equipaje porque nadie lo revisa, analiza ni echa una simple mirada a los equipajes facturados, el matón lo sabe y prefiere perder un poco de tiempo en recoger su equipaje facturado que llevar una metralleta de última generación en el neceser.

Atención futuros delincuentes, ya sabéis, si queréis entrar armas de destrucción masiva, solo tenéis que facturar el equipaje porque ni dios lo mira, eso sí, os jugáis que os pierdan la maleta debido a la buena profesionalidad latente en los aeropuertos y al final la maleta con el arma, viaje más que vosotros, pero quien no se arriesga...

No puedo con la vida y estoy hasta los ovarios de tanto circo de tres pistas en el que se ha convertido mi país.

N. Angulo

miércoles 22 de junio de 2011

EN EL MAR


Mi marido se empeñó en alquilar un yate para los días de vacaciones, sabía que me mareo en el mar, quizá lo hizo por eso, por joderme y fastidiarme. Le ha salido el tiro por la culata, solo me he embarcado tres días y elegí éstos porque el mar estaba como una balsa, casi parecía un lago.

Tuvo la desfachatez de invitar a su amante, está en otro hotel, pero les he visto juntos cuando pasean o se embarcan en el yate, allí están a gusto, sin testigos molestos y a salvo de mis miradas inquisidoras.

Mi matrimonio está dando sus últimos coletazos, mi marido lo sabe y yo también, si algún día me quiso ese día está muy lejano, yo si le quise y mucho, por eso no pienso en una separación, todavía tengo esperanzas, ¡que tonta! ¿verdad?

El sabe que le puedo dejar en la ruina si nos divorciamos, no tenemos separación de bienes, todos nuestros amigos y conocidos están al tanto de nuestra vida, no ignoran que yo mantuve la casa durante años cuando se empeñó en terminar la carrera de arquitecto, que todo el dinero y sus triunfos del presente los logró gracias a mis sacrificios del pasado. Ahora le estorbo, quiere savia nueva, su madura mujer no queda bien en sus nuevos planes de vida, no puede divorciarse para irse con su amante y lo sabe.

¿Habrá alquilado el yate para deshacerse de mi, para tirarme por la borda y así tener vía libre? No, él sabía que no me iba a embarcar muchos días porque me mareaba; entonces ¿cuáles son sus planes? Está claro que sus planes son pasar el mayor tiempo con su amante y ese tiempo y esa intimidad solo la consiguen en el barco.

Un día llegó descompuesto jajaja ¡cabrón! El que se mareó fue él y me alegré infinito.

Hace un día maravilloso, excelente para salir a navegar. Hoy me voy a embarcar, el yate está anclado en el muelle deportivo, hoy seré yo la que disfrute de la mar calma. Se tendrá que quedar en el hotel de su amante si no quiere llamar la atención. Ya no disimula el desprecio que siente hacia mi, no me habla apenas y estoy sola, escasamente hacemos alguna comida juntos y muchas noches no viene a dormir, pero no pienso regresar a casa, seguiré de vacaciones.

En días como este, tan plácidos, realmente es una delicia estar en el mar, lejos de todo y de todos, sin ruidos, sin contaminación, solo oyendo a las gaviotas.

Oigo un ruido detrás de mi, me vuelvo a mirar por encima de mi hombro y ¡oh!...¿seré torpe? me he caído por la borda y estoy sola.

Me he golpeado al caer y me siento aturdida, ¿qué sería ese ruido? Bueno, tranquila, estoy en el agua y debo subir al yate.

El yate se está alejando, ¿será que he perdido la conciencia durante algunos segundos debido al golpe? No me preocupo soy buena nadadora, por otro lado ¿con qué me he golpeado? Sigo algo aturdida, no tengo las ideas claras...el yate se sigue alejando y por más que braceo no lo alcanzo.

Me empiezo a cansar, me duele la cabeza y los brazos...relax...moveré solo las piernas y me impulsaré.

Ya no veo la embarcación.

Me duele el pecho.

He tragado agua, me ahogo...me hundo.

Debo tranquilizarme, me haré la muerta, me tumbaré boca arriba y dejaré que las propias olas me impulsen, así descanso, así me relajo.

No puedo tranquilizarme, me duele mucho la cabeza y ahora lo veo claro, me han golpeado por detrás, no me he caído por la borda sola sino debido al golpe, ha sido él, el hijo de puta. Si muero lo tiene fácil, no sospecharán de él puesto que me embarqué sola, solo tiene que volver a la orilla y dentro de muchas horas denunciar mi desaparición...¡que cabrón!!

Tranquila, relájate, no gastes energías, déjate llevar, déjate llevar...no puedo, me canso, me duele la espalda, voy a nadar otro rato, no me responden las piernas las tengo entumecidas...Se ha salido con la suya, me dejo hundir, no es tan malo...estoy cansada.

¡¡Era un sueño!!, me he orinado en la cama, son las cuatro de la mañana y tengo que cambiarla de arriba abajo, pero no importa, sonrío tranquila.

Mañana por si acaso comenzaré los trámites de divorcio.

C'est fini.


N. Angulo

NOTA: Este relato es fruto de mi imaginación

viernes 17 de junio de 2011

VIVOS, PERO NO SANOS


“Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos”.


MIGUEL DE UNAMUNO

De todos es sabido que los Gobiernos están conchabados con las multinacionales Farmacéuticas para obtener pingües beneficios para ambas partes y jugar con la salud de los ciudadanos. Otra cosa es que muchas personas lo sepan o sospechen pero se empecinen en negar esta evidencia.

A los Gobiernos no les importa la salud de los ciudadanos, les interesa simplemente alargar sus vidas y mantenerlos “sanos” con medicación, con mucha medicación, les conviene que continúen muchos años vivos pero enfermos para que sigan siendo consumidores de los productos farmacéuticos.

¿Quién no ha ido a casa de personas mayores y ha visto una pequeña farmacia en ese hogar? Hay ancianos que toman de 5 a 15 pastillas diarias. Para el colesterol, la tensión, la circulación, el estómago, la diabetes, las arterias y un largo etcétera. Añadir además que estas medicinas a los viejos no les cuesta nada, pero el gasto lo soporta todo aquél que cotiza a la Seguridad Social y es una cantidad muy alta que está arruinando las arcas de la Sanidad Pública y jugando con el futuro de nuestras pensiones.

Los laboratorios farmacéuticos no buscan curas, no nos engañemos, no les interesa, investigan para crear sustancias químicas que alarguen la vida y así poder seguir consumiendo sus productos. Al final nos espera la muerte, pero más tarde y después de haber contribuido a seguir enriqueciendo tanto a las Farmacéuticas cómo a los Gobiernos que se llevan su parte mediante impuestos y haciendo la vista gorda ante las manipulaciones que se llevan a cabo en dichos Laboratorios, “todo vale si al final nos enriquece”, ésta es su máxima.

Tanto los Gobiernos como las Farmacéuticas, de vez en cuando lanzan una campaña donde desacreditan los beneficios de las plantas naturales y/o medicinales. No les conviene que las personas tengan información sobre tal o cual planta que les da libremente la naturaleza, que pueden obtener paseando por el campo simplemente cogiéndolas y utilizándolas para preservar su salud, obviamente se les terminaría el chollo.

También amenazan con la prohibición del consumo de dichas plantas.

¿Os imagináis que todos tuviésemos en casa nuestra pequeña plantación donde pudiésemos cultivar estas plantas?

Impensable, no conviene, hay que convencer al ciudadano de que el Gobierno y las Farmacéuticas miran y se preocupan por la salud de los ciudadanos.

Hace días me llego una información por email sobre una de estas plantas y sus beneficios, siguiendo mi costumbre de contrastar todo para cerciorarme de su veracidad me puse a investigar. Primero comprobé que el email no era ningún engaño y esto me satisfizo e hizo que hoy quiera divulgar tanto el nombre de dicha planta como su utilidad para la salud.

Quiero advertir también que esta planta se está empezando a manipular de manera transgénica por los Laboratorios Farmacéuticos e incluso por algunas marcas de alimentos y bebidas conocidas.
La Stevia, que así se llama esta planta, es originaria de Paraguay, de uso milenario por los guaranís debido a sus propiedades para la salud, 20 veces más dulce que el azúcar pero sin ninguna caloría ni contraindicación, lo cual es perfecta para su consumo por las personas que padecen diabetes.

Su hoja se puede consumir como ensalada verde y preparar con ella unas deliciosas y sanas infusiones. Sus propiedades van, desde regular el azúcar en sangre, hasta controlar la hipertensión y la mala circulación, es además un diurético natural, evita la caries, reduce la ansiedad por la comida en las personas obesas, regula el estreñimiento.

Podría seguir hablando de los beneficios de la Stevia, pero no lo voy a hacer, el motivo de este post es otro, es informar de que esta planta está prohibida en Europa y es fácil adivinar el por qué.

Los Laboratorios Farmacéuticos podrían ver mermar sus arcas, ya que con el consumo libre de la Stevia, las farmacéuticas dejarían de fabricar; antiácidos, protectores estomacales, productos para la diabetes, medicinas para combatir el estreñimiento, no seguirían fabricando fármacos para regular la tensión, etcétera.

Todos estos ancianos que consumen tantas medicinas diariamente y tantos recursos, teniendo en casa una planta de Stevia reducirían en grado sumo la ingesta de pastillas con el simple gesto de prepararse una infusión de Stevia.

Mi pequeña sugerencia de hoy, no creáis en el protectorado del Gobierno ni en su preocupación por nuestra salud e investigad sobre plantas medicinales y sus propiedades y cogedlas del campo porque la naturaleza es sabia y generosa y nos las proporciona día a día.


N. Angulo

jueves 16 de junio de 2011

LA TARTA

Tenía mucho fresón en casa y con peligro de irse estropeando ya que la temporada de la fresa estaba finalizando, me dije; ¿por qué no hacer una tarta? Por otro lado no me va elaborar repostería, se lleva mucho tiempo, que si preparar el bizcocho que si patatín que si patatán, por no hablar de la levadura, había que comprar y la venden en paquetes grandes, ¿qué hacer con el resto sobrante? No me gusta tirar alimentos y por otro lado no iba a estar haciendo todo el día tartas para consumir la levadura, ¡ya está! bizcocho hecho. Angel recorrió ni se sabe las tiendas de comestibles y las pastelerías, panaderías, confiterías, ¡que casualidad! Cuando no quiero hacer bizcocho los veo hechos en todos los sitios, cuando necesito, no lo encuentro, ¿ley de Murphy, o mala hostia?

Al fin se encontró el bizcocho, compramos nata para montar, hubiese preferido la de spray, ya viene montada y además puedes adornar y todo, compramos sirope de chocolate y vino dulce, tenía los fresones y mermelada de fresas que siempre puede hacer que quede más jugosa la tarta.

Abrí el bizcocho, lo empapé con el vino, no mucho no quería que supiese excesivamente a alcohol, nata para montar en el congelador, ponía en el modo de hacerlo que antes de montarla había que meterla 15 minutos de congelador. Troceé en láminas el fresón y me puse a hacer mis ejercicios en la Brain Training mientras transcurrían los 15 minutos de rigor.

Saqué la batidora y añadí un pelín de azúcar a la nata ¡hala a batir!...y venga a batir, batir, toma batidora, venga a batir y que aquello no se monta, sigo batiendo, batidora huele a quemado, la paro y la dejo descansar. Me pongo a hacer un sudoku, descanso, me duele la espalda de estar de pie, regreso a la cocina y retomo la batidora, bato, parece que ya monta, si, parte de la nata está montada pero todavía no al 100%, con una cucharilla relleno la manga para adornar y empiezo a llenar de nata una mitad del bizcocho y a poner láminas de fresón encima, no parece que esté quedando muy mal, pongo la otra parte del bizcocho y empiezo a batir de nuevo, esto no monta, nata líquida y vuelve a oler la batidora, me estoy empezando a poner de muy mala hostia, sigo batiendo, me duele la espalda y allí dirijo mi mano izquierda con lo cual suelto el envase pero no corto la batidora y ¡e'voila! El envase empieza a recobrar vida debido a la fuerza centrífuga y a pasearse por la encimera de la cocina, con una furia que para qué; nata por la encimera de la cocina, por el suelo, por mi blusa que inmediatamente se moja y empapa mis tetas, estoy tardando más en escribirlo de lo que duró el estropicio, paro batidora y encima la nata no ha montado, bueno solo un poquito, antes de recoger la cocina me quito la blusa no vaya a ser que encima coja un catarrazo. Con la nata que he montado termino de adornar la parte de arriba de la tarta, coloco los fresones y pongo encima sirope de chocolate, la tarta no ha quedado precisamente para una exposición, pero mientras se pueda comer me doy con un canto en los dientes, al frigorífico.
Me duele la espalda así es que me siento de nuevo a terminar el sudoku y relajarme un poco antes de limpiar el puto caos en que se ha convertido mi cocina.

Vuelvo a ella y empiezo por limpiar la batidora para guardarla cuando se enfríe, no he caído que la nata tiene materia grasa así es que está la puñetera batidora pringosa que te cagas, la paso un estropajo escurrido con algo de detergente y poco a poco la voy limpiando, la seco con papel de cocina para que arrastre si ha quedado algún resto y la retiro para que se enfríe. Me pongo a limpiar el recipiente de la nata, tres cuartas de lo mismo ...en que puñetera hora se me ocurrió hacer una jodida tarta, me hubiese traído más a cuenta tirar los fresones según se hubiesen ido estropeando, cada vez que miro la cocina me dan escalofríos, el cacharro de la nata lo dejo en agua templada ya que el estropajo está de un pringoso que da asco, encima no me he acordado de ponerme guantes de goma y tengo las manos repugnantes.

Con mucho cuidado de no pisar la nata del suelo me pongo a limpiar con un nanas y jabón la encimera y todo lo que estaba cerca que está salpicado de nata, a saber: el peso de la cocina, la tabla de cortar pan, un frasco con perejil fresco y los azulejos, también ha ido escurriendo la nata con lo cual ha manchado los cajones de la cocina, me cago en todo lo que se menea y me dan ganas de gritar, mientras no me caiga vamos bien, recorro la cocina dando pasitos cortos parezco Chiquito de la Calzada...bueno, vayamos por partes como dijo Jack del Destripador, encimera limpia, cajones limpios, batidora limpia y enfriando, tarta en frigorífico, Nieves con dolor de espalda, me siento de nuevo antes de ponerme a fregar el suelo, no puedo terminar el sudoku, no me concentro, me vuelvo a la cocina tomo la fregona y me pongo a limpiar el suelo, paso olímpicamente de fregar el recipiente de la nata y la manga, luego los meteré en el lavavajillas sino ¿para qué está?
Debo recordar amputarme ambas manos cuando tenga idea de hacer una puta tarta.

Me siento y me pongo a escribir antes de que se me olviden los detalles, espero al menos que esté rica la tarta, la probaré antes de terminar este post y mañana pondré el resultado antes de publicarlo.

La tarta según Angel y yo misma, pasa bastante de notable, sin llegar a sobresaliente, pero qué queréis no soy repostera.


N. Angulo

sábado 11 de junio de 2011

¿UN DIA CUALQUIERA?

Tenía una entrevista de trabajo, una más y ninguna fe, no en mí, por supuesto, sino en el sistema de elección de personal.

No estoy mal físicamente pero ya he pasado de los 30 y cada día se me hace más difícil encontrar trabajo. Me llama la atención que pidan experiencia pero si pasas de los 30 te ven vieja ¿y cuándo suponen que adquieres la experiencia ¿mientras estudias?

Solicitaban una persona responsable para coordinar un área de ventas, no tiene nada que ver con lo que estudié, no soy comercial.

Me puse el traje pantalón verde oliva, me sienta como un guante, la melena la llevaba suelta y algo rizada y como complemento los zapatos y el bolso color tabaco, no llevaba joyas, no me gustan, simplemente unos pendientes pequeños de plata y un anillo también de plata.

Salí pronto de casa con ánimo de ir andando, no quiero utilizar el bono-transporte más de lo necesario, me he vuelto muy mirada con el dinero ahora que escasea.

Llegué con tiempo así es que decidí sentarme un rato en un parque que había enfrente del edificio al que me dirigía, me retoqué los labios con un poco de brillo y me relajé un poco.

Me dirigí con tranquilidad hacia el ascensor, iba al piso 19 y todavía me faltaba un cuarto de hora para mi entrevista pero quería causar buena impresión, prefería esperar a hacer que me esperasen.

Cuando las puertas se cerraban entreví a un hombre moreno con traje gris que se acercaba corriendo hacia el ascensor y puse la mano para impedir su cierre, él hombre sin apenas mirarme me dio las gracias, en el ascensor íbamos 6 personas, cuatro hombres, una mujer embarazada y yo.

A la altura del 9º piso el elevador empezó a hacer unos ruidos y moverse de una manera peligrosa, nos empezamos a poner nerviosos pero el ascensor prosiguió su ascenso, no paró, otro movimiento brusco, una especie de chirrido, un golpe seco y parada.

El último hombre que se incorporó al ascensor empezó a agitarse y a golpear todos los botones, le dije que se calmase un poco porque no se ganaba nada poniéndose nervioso y golpeando el ascensor, me miró con cara de pocos amigos y comentó algo por lo bajini, yo hice oídos sordos porque lo que oí fue un insulto.

La mujer embarazada estaba empezando a sudar copiosamente, la pregunté cómo se encontraba y me dijo que tenía claustrofobia ¡vaya problema!.

Un señor medio calvo y algo obeso empezó a emitir una especie de ruidos acompañados de pequeños tic's nerviosos, el hombre que había a su lado, muy alto por cierto, le dijo que se calmase que enseguida nos sacarían de ahí...se fue la luz.

Se elevaron voces, oí jadeos y ruidos de movimientos y sentí que alguien golpeaba el suelo. Alarmada palpé mi bolso y encontré el llavero que lleva incorporado una pequeña linterna, rogué para que llevase pilas, ¡las llevaba!. Pedí calma y enfoqué una a una a las personas del ascensor, el señor de los tics estaba en un rincón en el suelo, parecía desmayado, le tomé el pulso y éste conservaba un ritmo normal, no hice nada por sacarle del desmayo, un problema menos. Enfoqué a la embarazada que seguía sudando mucho y estaba muy pálida, la dije si quería un poco de agua, siempre llevo una botella en el bolso porque camino mucho; aceptó y bebió con avidez, la linterna empezó a parpadear, seguíamos sin luz en el ascensor, solamente la pequeña de emergencia que alumbraba muy poco.

Como parecía que estábamos más calmadas, apagué mi linterna con ánimo de reservar un poco las pilas y pulsé el botón de alarma, parece ser que nadie tuvo la ocurrencia. Cuando mis ojos se habituaron de nuevo a la oscuridad observé que se veía mejor de lo que pensaba, distinguía perfectamente las siluetas, con asombro vi que un tipo que había en un rincón del ascensor estaba metiendo mano al bolso de la embarazada ¿será posible? Sin pensar le increpé y me contestó que buscaba cleenex para secar el sudor de la mujer preñada, ¡tendrá cara dura! El hombre alto le pegó un puñetazo y se enzarzaron los dos con insultos e intentos de golpes, pues no se distinguían bien y fallaban la mayoría. Entre el hombre del traje gris y yo les separamos, el señor gordito parecía que salía de su desmayo y la embarazada seguía sudando a mares, la ayude a sentarse en el suelo y me confesó que iba a la clínica del piso 16º pues estaba con contracciones...¡no me lo podía creer!

El señor alto se acercó a ella y la instó a que respirase compasadamente, la mujer estaba avergonzada, tenía la cara contraída de dolor, me arrodillé junto a ella, la tomé las manos y la dije que tuviese paciencia, que aguantase un poco que enseguida nos sacarían de allí....y se puso de parto, entre el hombre del traje gris y yo ayudamos a la mujer a tranquilizarse, no sabíamos que hacer, ella era primeriza y todos reconocimos que nunca habíamos tenido cerca a ninguna mujer a punto de dar a luz, el señor calvo se volvió a desmayar, estábamos desesperados.

De nuevo oímos ruidos en el ascensor, se encendieron las luces y las puertas se abrieron. Rápidamente sacamos a la embarazada del ascensor y pedimos ayuda a los dos señores de mantenimiento que nos esperaban ansiosos; llevaron a la mujer a otro ascensor y la condujeron a la clínica, no pude evitar sonreír, después de todo la daría tiempo a tener el bebé en condiciones.

El hombre del traje gris se presentó y me dio las gracias por mantener la calma mientras todos la habían perdido.

Estuvimos 5 horas en el ascensor, como pasa el tiempo y que relativo cuando estás desorientado.

El hombre del traje gris es mi jefe, por supuesto me contrató pero no para ese puesto sino para otro superior. Llevo trabajando 3 meses y hay un conflicto ya que tenemos que romper las normas de la empresa que impiden relaciones entre compañeros, pero bueno, al fin y al cabo es el jefe y puede cambiar las normas.


N. Angulo

jueves 9 de junio de 2011

YO LE CREI.

Que sabias son las madres y que poco hacemos caso de sus consejos. Cuando queremos remediar este error a veces es tarde.

Hay personas que no deberían formar una familia porque son incapaces de ser fieles, es superior a sus fuerzas, tienen que demostrar continuamente que saben seducir, necesitan seducir.

Me casé con el más guapo, el más popular y luego supe que el más vacío, cuando rascabas la superficie debajo no había nada de nada.

Que enamorada, que loca estaba por ese hombre.

Ahora que he obtenido el divorcio me empieza a llegar más información, el muy cabrón me puso los cuernos el mismo día de nuestra boda con una de mis primas, pero ya no duele.

Mi madre le vio el plumero en el segundo encuentro, la primera vez estuvo encantada, como todos, mi ex era encantador. Me lo advirtió: “hija ten cuidado es un hombre muy pegado de si mismo, muy superficial”. Que sabrá ella, pensé, cuando les ven guapos enseguida dudan.

Su sonrisa podía haber anunciado el mejor dentífrico del mercado, él lo sabía, conocía muy bien sus armas de seducción y las utilizaba continuamente.

Mis 10 años de matrimonio fueron un verdadero calvario, una tortura. Cuando se habla de maltratos físicos no puedo remediar preguntar ¿y el maltrato psíquico qué? En los años que duró mi matrimonio fue maltratada mi psique de manera continuada, fui insultada y humillada. Me acusaba de ser una enferma celosa, me reiría si no fuese tan triste y patético. Nunca fui celosa, nunca, siempre estuve segura de mi misma, sabía que era un hombre hermoso pero no dudaba de su amor, que bien me supo engañar; celos, claro que los tuve, pero con motivos, le pillé en la cama con una de mis mejores amigas, por dios.

Cometí muchos errores y el primero fue no ponerle de patitas en la calle cuando me enteré de que me ponía los cuernos. Estaba loca por él y me pidió perdón, hasta derramó unas lágrimas mientras me juraba que era la primera y última vez que eso iba a ocurrir...yo le creí ¡que insensata! ¿Cómo pude aguantar tanto?

No cumplió su palabra por supuesto, pero tuvo mucho cuidado, muchísimo cuidado y yo como todas las mujeres fui la última en enterarme, me llegaban rumores, “le he visto comiendo con una y sus manos no paraban de tocarla”, “ayer en la disco vi a tu marido con otra”. Le pedía explicaciones y me decía que era envidia, que si no hubiese contado por ahí su error con mi mejor amiga nadie me vendría con calumnias...yo le creí.

Llegó mi primer embarazo y su indiferencia, me decía que me quería muchísimo pero tenía miedo de tocarme no fuese a ser que dañásemos al bebé, ¡que considerado! Y yo que incauta. Hablé con mi ginecólogo y me dijo que eso eran pamplinas y mitos, que podíamos hacer el amor cuando quisiéramos, los últimos meses cuidando las posturas únicamente. Se lo dije, pero no me tocó durante la mitad del embarazo, a cambio me llenó la casa de flores y perfumes...yo le creí.

Tuvimos a nuestro hijo, una preciosidad de bebé, pero sobre todo sano y robusto, mi marido desde el principio se enamoró de él y no se separaba ni un momento de la cuna, cambiaba sus pañales y no le importaba levantarse entre toma y toma si lloraba o simplemente para verle, para contemplar su obra como decía. Respetó la cuarentena y comenzó de nuevo a hacerme el amor con un frenesí de loco enamorado, me decía que estaba orgulloso del niño que le había dado, que me amaba con locura...yo le creí.

La segunda vez que me fue infiel, bueno, que yo pensé que era la segunda vez yo estaba en un centro comercial comprando ropa para mi hijo y le vi de la mano con una mujer, se dirigían al parking, le seguí y le increpé, reconozco que me puse algo histérica, ahora siento vergüenza de mis gritos y sin embargo él ni parpadeó, me llamó loca y me mandó a la mierda. -Ya hablaremos en casa- me dijo. Me fui llorando y sintiéndome fatal. Por la noche apareció con champán y flores y me dijo que teníamos que brindar, que esa mujer era una clienta que le tiraba los tejos y él se había dejado “querer” para conseguir la cuenta y por supuesto la cuenta era suya, que solo se había dado un revolcón sin importancia...yo le creí.

Con mi segundo hijo mi vida cambió, fue un embarazo difícil y me empecé a cuestionar muchas cosas, pero sobre todo me empecé a querer de nuevo. Llevaba casi 9 años de matrimonio y me asustó no recordar cuando me reí por última vez con mi pareja, cuando salimos al cine o simplemente a tomar algo, cuando recibí el último besó apasionado o cuando me hizo el amor, con este nuevo embarazo me puso la misma excusa que con el primero, no quería dañar al bebé.

Una noche cuando quedaban apenas 2 semanas para parir le esperé despierta (llegaba siempre cuando estaba dormida) y hablé con él. Sin pensarlo le dije que ya no le quería y para mi asombro descubrí que era cierto, ya no sentía nada por él.

Me juró y perjuró que estaba loco por mí y qué iba a ser de él...esta vez no le creí.


N. Angulo

viernes 3 de junio de 2011

EN ESTA TIERRA CUCA (PARTE SEGUNDA Y FIN)

A los 11 años ya sabía lo que significaba labrar la tierra, limpiar y preparar los arrozales, o sea trabajar de sol a sol para ganarse la comida, él quería manducar.

En los tres años que duró la guerra no supo nada de su padre ni sus hermanos, enfermó de tifus que le tuvo postrado en el camastro un tiempo, tuvo piojos pese a que se higienizaba, pero dormía en un palomar, jamás compartió la casa con la familia. En esos años apenas vio a los amos de la Masía, pero a veces les veía montando a caballo en la lejanía mientras él estaba en los arrozales, se alimentó de arroz y naranjas, de vez en cuando un extra, conejo.

Allí en ese pequeño pueblo valenciano poco o nada supo de la guerra, de vez en cuando oía murmurar a los mayores que enseguida cerraban la boca cuando le veían llegar.

Un día tal como llegó a Algemesí se fue. Cuca, que así se llamaba la mujer le preparó un poco de pan y unas naranjas y comenzó el viaje de vuelta que fue una copia exacta del que hizo tres años antes, pero al revés.

Al bajar del tren en la estación de Atocha le esperaba una grata sorpresa, ahí estaba su padre, muy envejecido y no muy bien vestido, le embargó una tristeza infinita ya que su padre siempre fue muy mirado en el vestir, muy elegante; corrió hacia él para abrazarle y de repente vio como unos hombres vestidos de paisano le cortaban el paso y esposaban a su padre, luego supo que eran miembros de la Brigada Político-Social y acusaban a su padre de ser rojo, a partir de ese día su padre estuvo saliendo y entrando continuamente de la cárcel y él apenas supo de su existencia, tampoco olvidó nunca el dolor de ese día ni entendió el proceder de esos desalmados adultos que impidieron que abrazase a su padre y le abandonaron a su suerte en la estación de Atocha con apenas 13 años recién cumplidos.

Trabajosamente abandonó la estación de Atocha al cabo de unas horas, cuando se calmó un poco. Conocía al dedillo el barrio así es que enfiló la calle de Atocha hacia arriba y se encaminó a casa de su tía, en la suya no había nadie ni tenía llaves para entrar. Su tía le recibió con mala cara, dijo que se tendría que apañar como pudiese y le preparó un camastro en un rincón del comedor, al rato sintió un beso en la espalda y al volverse se encontró con su hermana pequeña a la que abrazó con ternura, estaba muy guapa y cambiada. Preguntó por su hermano y su otra hermana, nadie sabía nada de ellos. No les volvió a ver hasta muchos años después cuando ya era un hombre.

Trabajó duro puesto que el taller perteneciente a su padre ya no existía y en muchos oficios hasta que terminó de camarero, aprendió a hacer cuentas de memoria, a convertir pesetas en reales a la velocidad del rayo. En tiempos de la post guerra seguía escaseando el alimento en las ciudades así es que supo lo que era acostarse día tras día sin comer apenas y todas las noches sin cenar.

En el silencio de la noche oía pasos que trasegaban hacia la cocina y luego supo que su tía, el poco alimento que tenía, se lo daba a escondidas a su marido y sus hijos, pero nada a él y su hermana y eso que trabajaban de sol a sol, su hermana limpiando y él de camarero. Un día cansado de esa falta de humanidad habló con tu tía y la dijo que; o tenía todos los días un plato de comida en la mesa para su hermana y él, o dejaban de entregar el salario y se marchaban, a partir de ese día comieron con la familia y la misma cantidad.

Con los años aprendió el significado de “paseíllo”, la mayoría de las veces debido a denuncias falsas movidas por la envidia y el rencor de infames parientes o amigos.

Supo lo que era adquirir alimentos de estraperlo y trabajó, trabajó incansablemente.

Tuvo noticias de sus hermanos, una trabajaba de doncella en una “buena casa” de Barcelona y otro como ayudante de electricista. No tuvieron muchas oportunidades de verse.

Se crió sin saber lo que era el amor fraternal y tampoco vio mucho a su padre, cuando salía de la cárcel se gastaba el poco dinero que ganaba de sastre en el juego, cada vez se mermaba más físicamente y no pudieron demostrar que fuese “rojo” por eso entraba y salía de la cárcel continuamente.

Aprendió no obstante una lección que no olvidaría en su vida y era, que no había nada de cierto en la frase que le repetían una y otra vez en Algemesí como una letanía: “En esta tierra cuca quien no trabaja no manduca”, muchos personas no trabajaban y no les faltaba el alimento en casa, así supo de las diferencias sociales.



N. Angulo

jueves 2 de junio de 2011

EN ESTA TIERRA CUCA (PARTE PRIMERA)


Al estallar la guerra civil, como tantos otros niños, tuvo que abandonar los estudios. No es que les fuese mal en casa, su padre tenía un taller de sastrería y confección, pero ya empezaba a escasear la mano de obra, a los jóvenes les enviaban al frente y su padre tenía que estar todo el día en la calle buscando clientes y viajaba mucho; su madre había muerto unos años antes. También empezaban a faltar los víveres. Vivir en una ciudad tenía su pro y su contra, la parte positiva era que todo estaba a mano. La desventaja, que nadie tenía huerta, ni tierras de cultivo, ni animales con los que alimentarse, trocar o vender. Para comer se acudía a las tiendas en busca de alimentos y éstos, como digo, empezaban a escasear, bien porque no había, bien porque los comerciantes con falta de escrúpulos se guardaban para estraperlear.

Durante unos meses estuvo ayudando en el taller de su progenitor en lo que podía y como su padre estaba ausente él y sus hermanos (dos niñas y otro niño) tuvieron que trasladarse a vivir a casa de una de sus tías y la familia de ésta. Era una casa grande pero aún así eran muchos de familia y estaban incómodos.

Una mañana, cuando apenas tenía 10 años, su tía le levantó temprano de la cama, le aseó y le puso en la mano una pequeña maleta, también le proporcionó un poco de pan con chocolate, él en ningún momento abrió la boca ya que una de las prohibiciones en casa de su tía era hablar mientras los demás dormían, había que respetar el sueño de los otros. Silenciosamente se dejó conducir escaleras abajo de la mano de su tía. En la calle había un enorme coche, un señor vestido de azul le cogió la maleta y le instó a subir al vehículo, el niño se volvió hacia su tía con los ojos llorosos y la preguntó qué pasaba, su tía le dio un abrazo y le dijo que iba a un sitio muy bonito y se verían muy pronto, la criatura se abrazó a las piernas de la mujer y dejó brotar las lágrimas libremente mientras preguntaba por sus hermanos. En vista de los gritos del niño el señor de azul le metió en el coche y arrancó velozmente, ya en el coche vio otros niños de su edad, todos sin excepción tenían una inmensa tristeza en sus caritas. Enseguida llegaron a la estación de Atocha y sin demora metieron a todos los niños en un vagón de 3ª con destino a Valencia. El niño no paró de llorar, no era el único, durante todo el viaje se preguntaba ¿porqué le separaron de sus hermanos, dónde estaba su padre? Solo sabía que iba con otros niños, quizá a un mismo destino.

Llegaron a la estación de Valencia donde les esperaban unos señores que les fueron nombrando y separando del grupo, a él y otro niño pelirrojo les montaron en un carro destartalado que olía muy mal, les llevaron por unos caminos polvorientos, era verano, hacía calor y él y su nuevo amigo seguían llorando, su destino, Algemesí.

Ya era muy tarde cuando llegaron a la Masía, una construcción típica por esos lugares, cansados, sucios, hambrientos (el pan y chocolate hacía horas que se había terminado) y tristes. Les recibió una mujer muy robusta que les condujo al interior de una pequeña vivienda, les aseó un poco y les dio un plato de arroz que los niños tomaron con avidez, después les condujo por unas empinadas escaleras hacia una especie de palomar donde había varios camastros de paja, al fin se fueron a dormir sin apenas intercambiar una palabra con la señora.

Al día siguiente muy temprano le levantaron, su amigo el pelirrojo no estaba allí, el día anterior por la noche fue la última vez que le vio. La señora le dio una especie de mandilón a rayas que le tapaba todo el cuerpo y le dijo que le esperaba abajo para el desayuno. Desayunó en silencio un tazón de leche con pan y la mujer le presentó al resto de la familia, su marido, sus dos hijos, de su misma edad y los padres de la señora, le dijeron que el niño pelirrojo (nunca supo su nombre) estaba en otra Masía y después le explicaron que él iba a trabajar allí para ganarse el sustento, el anciano padre de ella habló por primera vez con una voz ronca pero agradable y sonriendo le dijo: “Nen, en esta tierra cuca, el que no trabaja no manduca”. Esta frase la iba a oír a menudo y se iba a convertir en una especie de oración para él.


N. Angulo

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