viernes 25 de noviembre de 2011

CANAPÉS DE ANCHOA

Con vista a las Navidades, publicaré cada día una receta de cocina para daros ideas de menú.

IngredientesN. Angulo. web nangulo.es. Recetario. Canapés de anchoa

6 anchoas en conserva (el resto de la lata o bote utilizar para adornar)
125 gr mantequilla
100 ml nata para cocinar
limón (piel)
pan de molde

Modo de hacerlo

En un bol se ponen las anchoas, si tienen muchas espinas quitar las que se puedan, añadir la mantequilla, la nata y la ralladura del limón y mezclar bien con la batidora hasta que quede una pasta homogénea para untar.

Tostar unas rebanadas de pan de molde y cortarle de forma que queden trozos triangulares.

Untar con la pasta de manera abundante, si se tiene manga pastelera se puede utilizar para hacer una forma bonita con la mezcla.

Por último poner encima del canapé media anchoa.

Buen provecho

N. Angulo

Enlace: Recetario

martes 22 de noviembre de 2011

CONCLUSIONES (II) Y FIN


Recopilando información sobre este personaje para escribir su biografía, leyendo mucho y contrastando más (hay que ver la de errores que se encuentra uno de fechas “imposibles”, de personajes ubicados en la época que o bien no habían nacido, o bien debido a su edad era imposible que hubiesen participado en algunos acontecimientos); pero dejando esto de lado, en Sade he podido descubrir a un escritor lleno de humor, a veces negro, pero siempre irónico.

La conclusión final es que el Marqués de Sade fue encerrado por el Antiguo régimen, por la Asamblea Revolucionaria, por el régimen napoleónico y pasó veintisiete años de su vida privado de libertad, por su obra literaria.

La conclusión final es que no hay pruebas ni documentos que acrediten que Donatien practicó las aberraciones descritas en sus obras literarias; creo más bien que sus novelas son fruto de una mente atormentada y que la escritura era el vehículo utilizado por él para dar salida a su desencanto y frustración. Por otro lado si Sade practicó o no, las descripciones de sus libros, es algo que solo concernían a él y a sus compañeros de juegos en la intimidad de sus habitaciones.

Nunca, repito, nunca pintaré el crimen bajo otros colores que los del infierno; quiero que se lo vea al desnudo, que se le tema, que se le deteste, y no conozco otra forma de lograrlo que mostrarlo con todo el horror que lo caracteriza”.
Sade, Idea sobre las novelas

¿Son estas las palabras de un depravado? A mi más bien me parecen las palabras de un escritor denunciando y reprobando el “mal”.

La conclusión final es que Donatien ha sido perseguido más allá de su muerte por una fama de escritor maldito que no tengo claro que se merezca. Acusándole de ser un personaje inhumano y cruel. Sin embargo su vida resultó mucho menos aberrante que la de sus personajes, transcurrió de manera irreprochable como ser humano, pero él fue juzgado y condenado por sus obras literarias, por enemistarse con el poder que ostentaba la monarquía, el clero y la nobleza y no por ser Donatien Alphonse, ciudadano.

No olvidemos que los escritores son personas con imaginación, si careciesen de la misma no podrían dedicarse a este oficio.

Cada actor de una obra dramática debe hablar el lenguaje establecido por el carácter que representa; que entonces es el personaje quien habla y no el autor, y que es lo más normal del mundo, en ese caso, que ese personaje, absolutamente inspirado por su papel, diga cosas completamente contrarias a lo que dice el autor cuando es él mismo quien habla. Ciertamente, ¡qué hombre hubiera sido Crebillón si siempre hubiera hablado como Atrée!; ¡qué hombre hubiera sido Racine si hubiera pensado como Nerón!; ¡qué monstruo hubiera sido Richardson si no hubiera tenido otros principios que los de Lovelace!”
Sade, A Villeterqué.

Quizá estás palabras escritas de su puño y letra a su amante Constance, ofrezcan algo de luz sobre este personaje; El Marqués de Sade.

El triunfo de la Virtud sobre el vicio, la recompensa del Bien y el castigo del Mal son la base frecuente del desarrollo de las obras de este género. ¿No deberíamos estar hartos ya de este esquema? Pero presentar al Vicio siempre triunfante y a la Virtud víctima de sus propios sacrificios. En una palabra, arriesgarme a describir las escenas más atrevidas y las situaciones más extraordinarias, a exponer las afirmaciones más aterradoras y a dar las pinceladas más enérgicas...”
Carta a su amiga Constance

Está claro que Donatien se arriesgó y lo pagó muy caro.

Creo que estas palabras una vez más definen perfectamente a nuestro personaje.

Para escribir historia es necesario que no exista ninguna pasión, ninguna preferencia, ningún resentimiento, lo que es imposible evitar cuando a uno le afecta el acontecimiento. Creemos simplemente poder asegurar que para describir bien este acontecimiento o al menos para relatarlo justamente, es preciso estar algo lejos de él, es decir, a la distancia suficiente para estar a salvo de todas las mentiras con las que pueden rodearle la esperanza o el terror”
Marqués de Sade

Como escritora apuntaré que en mis relatos me he metido en la piel de asesinos, violadores, delfines, perros, viejos, enfermos de Alzheimer y un largo etc y mi vida transcurre bastante lejana a la de mis personajes. No me cuesta imaginar que lo mismo le ocurriría al marqués de Sade.

Estas son en definitiva mis conclusiones sobre Donatien Alphonse Francois de Sade, más conocido como el Marqués de Sade. Una persona culta. Le gustaba; escribir, el teatro y las mujeres, dilapidar el dinero, quizá por no dar importancia al mismo y al que he aprendido a admirar y apreciar más allá de sus obras literarias.

Posiblemente si hubiese nacido en el siglo XX o XXI hubiese sido famoso y millonario, no tendría que haber mendigado por un plato de sopa caliente, ni leña para caldear su hogar, ni hubiese pasado 27 años de su vida encarcelado.

Quizá el Marqués de Sade nació en un tiempo que no le correspondía.

N. Angulo

lunes 21 de noviembre de 2011

CONCLUSIONES (I)


Adentrándome en la vida del marqués de Sade mediante estos capítulos sobre su personaje, he llegado a varias conclusiones. La principal es que se trató de una persona manipulada desde su juventud, acosada y perseguida de manera injusta. Primero por su padre, posteriormente por su entorno más cercano, muy especialmente por su suegra Mme. Montreuil, la cual utilizó todas sus influencias, que no eran pocas, para llevarle a la cárcel en multitud de ocasiones y conseguir que permaneciese en un manicomio hasta el final de sus días, no cabe ninguna duda que la presidenta de Montreuil salió victoriosa en su empeño.

Dicen que los siete primeros años en la vida de una persona son los que forjarán su carácter, pues bien, si esto es cierto, no olvidemos que la infancia de Donatien transcurrió plácidamente; pasó de vivir con sus padres, a los brazos cariñosos de su abuela paterna y sus tías. El resto de su infancia y hasta la adolescencia estuvo bajo la supervisión de su tío paterno, el abad Jacques François (mujeriego, borracho y vago) y la tutela del abad Amblet, un personaje éste que educó y amó a Donatien y del que fue un amigo y aliado hasta su muerte.

Si nos atenemos a estos datos ¿es esta la infancia que formó a un degenerado?

Desde los 14 años que ingresó en el ejército, hasta los 23 en que se licenció con el grado de capitán y con honores, participó en una contienda que duró 7 años y demostró un comportamiento honesto, valiente y decente. Precisamente abandonó la carrera militar porque su carácter no era belicista y como él escribió en una ocasión: “Cuando ingresé en el ejercito era un niño, no se ve el mundo de la misma forma con 14 años que con 23”.

Por mi parte sigo sin ver a un Sade abominable.

No me cabe duda que se operó un cambio en Sade cuando se enamoró perdidamente con 22 años, de una joven con la que deseaba contraer matrimonio. Su padre no soló le denegó el permiso, sino que a sus espaldas le concertó una boda de conveniencia con una desconocida. Este varapalo hizo de Donatien un personaje más cínico y desconfiado.

Donatien no amó a su esposa pero mantuvo con ella una amistad entrañable. Renèe fue su aliada y defensora cuando comenzaron los infortunios de Donatien, hasta el punto de ayudarle a fugarse de la cárcel y enfrentarse a su madre en infinitas ocasiones. Tuvieron tres hijos, dos niños, Louis-Marie y Donatien-Claude-Armand, y una niña, Madeleine-Laure, a los que no vio crecer debido a sus reiterados encierros, siendo este otro motivo de amargura para Sade.

Donatien no fue “una hermanita de la caridad” en lo que se refiere a su vida íntima; Pero ningún hombre merece ser perseguido, acosado y encarcelado por ser un mujeriego y juerguista recalcitrante, no muy distinto a tantos y tantos hombres y mujeres de su época y entorno.

Quizá el mayor reproche que se le podía hacer a Sade fue el crearse enemigos poderosos. La más feroz y encarnizada enemiga fue su suegra, Mme. Montreuil, mujer influyente y bien posicionada en la Corte, que veía peligrar su estatus de autoridad y honorabilidad que tanto esfuerzo la costó obtener, por culpa de su yerno, al que veía como un libertino que no podía manipular y culpaba de volver a su hija Renèe contra ella.
Otro enemigo poderoso fue el inspector Marais. No cabe duda que se alió con Mme. Montreuil para ir contra Donatien y por medio de sus famosos diarios, hacer caer más bajo a Donatien. Era tal su mala voluntad, que cuando años más tarde se reabrió el caso del “escándalo de Arcueil”, a instancia de Renèe y se demostró que las declaraciones de la implicada eran falsas y pretendía compensación económica, el inspector Marais en sus diarios no se retractó, ni mencionó este error que exculpaba a Donatien, por el contrario, siguió vertiendo veneno contra el marqués y la mala fama de éste siguió creciendo.

Sade se ganó a pulso otros enemigos y fue a través de la literatura. En su obra criticaba abiertamente a la nobleza, la monarquía y al clero, tachándoles de parásitos para la sociedad.

En su corta carrera como político y gracias a su cargo, pudo realizar obras de caridad, evitó que muchos nobles fuesen a la guillotina, entre ellos sus suegros. Criticó las aberraciones de las decapitaciones llevadas a cabo por la Asamblea revolucionaria y por fin presentó su dimisión. La Asamblea Revolucionaria no se lo perdonó y también le mandó detener.

Solo dos acontecimientos empañaron la vida de Donatien el escándalo de Arcueil y el caso de Marsella, en ninguno de los dos se pudo demostrar la certeza de los mismos y sin embargo por azares de la vida se convirtieron en dos sucesos tan famosos que cambiaron la vida de Donatien haciéndole adquirir fama de persona “non grata”, poco más se encuentra en su vida que hagan a Donatien merecedor de ser un personaje tan nefasto.


N. Angulo

viernes 18 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (XI)

La compañía de teatro tuvo tal éxito que traspaso las puertas del manicomio haciendo que algunos actores profesionales se implicaran. Madame Saint-Aubin, estrella de la Ópera Comique de París participó como actriz en algunas de las obras e invitó a sus amistades de la alta sociedad para que acudiesen al manicomio a ver las representaciones, dado que el éxito continuaba empezó a organizar cenas en las instalaciones de Charenton a las que acudía el mismo Sade.

Existe un documento escrito por Armand de Rochefort un autor de vodeviles de bastante renombre que narra al detalle un acontecimiento ocurrido en una de estas cenas.

Me habló varias veces, con tal brío y tal agudeza que me pareció de lo más agradable. Cuando me levanté de la mesa, pregunté al comensal del otro lado quién era aquel hombre tan afable. Al oír ese nombre, huí de él con tanto pavor como si acabara de morderme la serpiente más venenosa. Sabía que ese desventurado viejo era el autor de una espantosa novela en la que todos los delirios criminales se presentaban bajo la apariencia del amor”.

Pero todo no podía ser bueno, las representaciones motivaron envidias y denuncias, algunas de ellas del médico jefe del establecimiento, Royer-Collard; ésta la dirigió al Ministro General de Policía:

Existe en Charenton un hombre al que su audaz inmoralidad ha tornado, por desgracia, demasiado célebre y cuya presencia en este hospicio acarrea los más graves inconvenientes: deseo hablar del autor de la infame novela Justine. El señor de Sade goza de una libertad excesiva. Puede comunicarse con otros enfermos de uno y otro sexo, a unos les predica su horrible doctrina, a otros les presta libros. En la casa se dice que vive en compañía de una mujer que hace pasar por su hija, pero esto no es todo. Se ha cometido la imprudencia de formar una compañía de teatro con el pretexto de hacer representar comedias por los internos, sin reflexionar sobre los funestos efectos que tal alboroto debe causar necesariamente en sus imaginaciones. Él es quien indica las piezas, distribuye los papeles y dirige los ensayos. Pienso que no es necesario subrayarle a Vuestra Excelencia el escándalo de tales actividades ni describirle los peligros de todo tipo que implican”.

A primeros de mayo de 1813 se suspendieron las representaciones por decreto ministerial.

En 1814, entró a formar parte del personal de Charenton un estudiante de medicina, J. L. Ramón, que se mantuvo muy cercano a Sade y así lo hizo saber en este documento que escribió en el último año de vida de Donatien:
Le encontraba a menudo paseando solo, con pasos lentos y pesados, vestido con negligencia. Nunca le sorprendí hablando con nadie. Al pasar por su lado le saludaba y él respondía a mi saludo con esa cortesía glacial que hace desechar cualquier idea de entablar conversación. Nunca habría sospechado que era el autor de Justine y de Juliette; el único efecto que producía en mí era el de un anciano gentilhombre altanero y taciturno”.

El día 2 de diciembre de 1814 murió Donatien Alphonse Francois, más conocido como el Marqués de Sade, después de pasar veintisiete años de su vida en la cárcel. En los últimos días de vida fue atendido por el estudiante J.L. Ramón y cuando le quedaban unas pocas horas para morir le visitó su hijo Claude-Armand. Lamentablemente no pudo despedirse de Constance por encontrarse ésta fuera de Charenton en esos momentos de viaje en París para realizar unas compras.

Donatien redactó y guardó en un sobre lacrado su testamento, declarando heredera universal de sus escasos bienes a Constance y escribiendo estas palabras de agradecimiento: “Deseo expresar a esta dama mi extrema gratitud por la dedicación y sincera amistad que me prodigó desde el 25 de agosto de 1790 hasta el día de mi muerte”

En dicho testamento declaraba sus últimas voluntades es estos términos:

Prohíbo absolutamente que mi cuerpo sea abierto bajo ningún pretexto. Se enviará un recado urgente a Monsieur Le Normand, para rogarle que venga él mismo, seguido de una carreta, a buscar mi cuerpo para transportarlo bajo su escolta en la susodicha carreta al bosque de mi tierra de la Malmaison, comuna de Émancé, cerca de Épernon, donde quiero que se entierre sin ninguna especie de ceremonia en el primer soto que se encuentra a la derecha del susodicho bosque, entrando por el lado del antiguo castillo, por la gran avenida que lo divide. La fosa practicada en este bosque será cavada por el granjero de la Malmaison, bajo la inspección de Monsieur Le Normand, que no abandonará mi cuerpo hasta después de haberlo colocado en la susodicha fosa; si quiere, podrá hacerse acompañar en esta ceremonia por aquellos de mis parientes o amigos que, sin ninguna especie de aparato, hayan querido darme esta última muestra de afecto. Una vez recubierta la fosa, será sembrada de bellotas a fin de que el terreno y el soto vuelvan a encontrarse tupidos como eran antes y las huellas de mi tumba desaparezcan de la superficie de la tierra, como espero que se borre mi memoria de la mente de los hombres, excepto un pequeño número de los que han querido amarme hasta el último momento y de los cuales me llevo a la tumba un recuerdo muy dulce."
Por desgracia no se respetaron sus últimas voluntades ya que su hijo Armand hizo caso omiso de éstas; mandó enterrar a su padre en Charenton, además de dedicarle una ceremonia religiosa. Por más que Constance suplicó, no consiguió nada, aparte del desprecio por parte de la familia del Marqués.

El cráneo de Donatien fue exhumado para realizar con él estudios frenológicos.

Su hijo Armand ordenó quemar todos los manuscritos inéditos de Sade, incluida una obra compuesta de varios volúmenes.


N. Angulo

jueves 17 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (X)

En algunos de los documentos aparecidos en el siglo XX sobre Donatien, se hace mención de unos acontecimientos acaecidos mientras él fue Secretario de sección y que podrían de algún modo esclarecer por qué pudo Sade ser detenido en Diciembre de 1793 y de los que no obtuvo ninguna explicación en vida. Los hechos son los siguientes: Casualmente los Montreuil, sus suegros, residían en el mismo distrito del que Donatien era secretario y en abril recibió en su despacho la visita de su suegro rogándole que intercediera por su mujer la presidenta Montreauil y por él mismo, ya que estaban deteniendo a muchos miembros de la nobleza y su domicilio había sido precintado viéndose obligados a huir y esconderse en otros lugares. Sade no se lo pensó y les ofreció su ayuda olvidando que su suegra había sido durante años su más feroz enemiga y que gracias a sus artimañas había conseguido encarcelarle durante trece años. En la temporada en que Donatien fue Secretario de Sección y posteriormente Presidente de la misma, sus suegros no fueron molestados y pudieron contar con todo su apoyo. Sin embargo, tras la renuncia por parte de Donatien de su cargo, no pudo evitar que sus suegros fuesen detenidos y encarcelados.

Posiblemente esa fue la respuesta más lógica a su propia detención, el que hubiesen querido castigarle por ayudar a sus suegros y por ser haber sido un encarnizado luchador contra los métodos violentos que estaba llevando a cabo la Asamblea revolucionaria.

Los tiempos difíciles que pasó el marqués de Sade tras su última puesta en libertad como ya expliqué en un párrafo anterior están perfectamente documentados; mendigó, escribió a infinidad de amigos y conocidos, rogó a Renèe y fue obteniendo pequeñas ayudas de unos y otros.

Donatien siguió escribiendo de manera febril y publicó clandestinamente “Justine” que realmente era una versión retocada y escrita de manera más cruel de “Los infortunios de la virtud”, aunque no firmó la novela, nadie dudaba de que él era el autor de la misma.

Empezó a tener ataques y críticas sobre sus novelas, por ejemplo, “Aline y Valcour” que había tenido anteriormente una excelente acogida, fue declarada escandalosa.

En 1801, cuando visitaba a su editor para entregarle unos manuscritos, fue detenido de nuevo acusado de ser el autor de la infame e inmoral novela “Justine”. Se le encerró en Sainte-Pélagie, pero lo más cruel de todo es que no hubo un juicio.

Al poco tiempo de su encarcelación le trasladaron a Bicétre una institución entre cárcel y manicomio ya que se mezclaban en su interior; prostitutas, orates, mendigos, enfermos de sífilis y peligrosos criminales, todos hacinados de cualquier modo y en condiciones del todo inhumanas.

Constance comenzó de nuevo su peregrinar por despachos para reclamar la libertad de Donatien, acudió hasta el poder napoleónico pero fue del todo infructuoso, de hecho Napoleón Bonaparte, tras arrojar a las llamas una copia de la novela Justine, escribió: “Es el libro más abominable jamás engendrado por la imaginación más depravada”. Existe un grabado de este acontecimiento atribuido a P. Cousturier.

Esta vez Renèe y sus hijos mayores también imploraron por conseguir la libertad de Donatien o al menos un traslado que hiciese más llevadero el cautiverio de Sade. Finalmente consiguieron que fuese trasladado a Charenton, que contaba con mejores instalaciones y los enfermos vivían en condiciones más humanas. A Donatien en dicho manicomio le diagnosticaron inmediatamente después de su ingreso “demencia libertina” y por mucho que Constance o Renèe hiciesen todo lo posible para conseguir la liberación del marqués de Sade, éste permaneció en dicha institución hasta el final de sus días.
En el manicomio de Charenton, Sade pudo contar con alguna comodidad pues gracias a su familia le confinaron un una celda de dos habitaciones. Pudo seguir disfrutando de su afición a la lectura y le dieron permiso para trasladar parte de su biblioteca. Constance prácticamente vivía con él pues la hizo pasar por su hija ilegítima.

François Simonet de Coulmier, un ex sacerdote que dirigía el centro, hacía la vista gorda a este hecho ya que Constante era una buena compañía para el pobre Sade y éste se estaba quedando ciego.

Al fin perdió la vista y tanto Francois Simonet, como algunos enfermos, o la propia Constance, le leían los volúmenes que él solicitaba.

Siguió escribiendo gracias a que le proporcionaban papel de enormes dimensiones para que pudiese hacerlo pese a su ceguera. También el ex sacerdote le permitió crear una compañía de teatro, los actores se contaban entre algunos enfermos y carceleros.

N. Angulo

miércoles 16 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (IX)


En el verano del año 1790, a los pocos meses de su liberación y recién cumplidos 51 años; Sade conoció a la que sería una de las mujeres más importantes en su vida, la actriz Constance Quesnet, de 40 años, abandonada por su marido y madre de un hijo.

Enseguida surgió entre ellos el amor y a los pocos meses se fueron a vivir juntos.

Donatien siempre describió su relación como feliz, serena y cómoda, gracias a la sensibilidad de Constance, su apoyo y comprensión, de hecho Constance acompañaría a Sade hasta el final de sus días.

En esos años Donatien se volcó completamente en el teatro y en escribir piezas para su representación. La Comédie Francaise le aceptó una de sus piezas, “El misántropo por amor”, pero nunca llegó a representarse para disgusto del marqués que escribió varias cartas a la Comédie suplicando que se representase su obra.

Sus deseos se vieron cumplidos pero no por La Comédie Francaise sino por el teatro Molière que a finales de 1791 estrenó una de sus obras, “El conde de Oxtien” que tuvo además un éxito rotundo tanto por parte del público como de la crítica. Este éxito se vio enturbiado en su segundo día de representación, debido a un altercado llevado a cabo por algunos espectadores. Este incidente obligó a la suspensión de la obra.

Debido a la fama que tenía Donatien en Francia de ir en contra del clero, la monarquía y la nobleza; la Asamblea Revolucionaria le invitó a participar activamente en los procesos revolucionarios que se estaban llevando a cabo. Sade aceptó encantado y colaboró incansablemente escribiendo discursos, tales como; “Idea sobre el modo de sanción de las leyes”, o bien el que se pronunció en el funeral de Marat, “Io”.

La Asamblea empezó a contar con él y le fue asignando tareas como por ejemplo: La organización de hospitales y asistencia pública. Posteriormente le encomendó que propusiese nuevos nombres para diferentes calles y finalmente le nombraron secretario de la sección de dichas calles.

Poco a poco el Marqués se fue introduciendo en el mundo de la política que compaginaba con el teatro y su trabajo como escritor.

De secretario de su sección pasa a ostentar el de Presidente, pero su paso por la política no dura mucho, un día que estaba presidiendo una asamblea dimitió con estas palabras: “Estoy rendido, exhausto, escupiendo sangre. Os dije que era presidente de mi sección; pues bien, ¡mi función ha sido tan borrascosa que no puedo más! Ayer, entre otras cosas, después de haberme visto obligado a retirarme dos veces, no tuve más remedio que dejar mi sillón al vicepresidente. Querían que sometiera a voto un horror, una inhumanidad. Me negué en redondo. ¡Gracias a Dios, ya me he librado!”

El tiempo que duró su paso por la política, Sade desempeño su cargo de manera humanitaria, bienhechora y su comportamiento fue muy moderado en todos los sentidos.

A finales de 1793 Donatien es detenido de nuevo mientras se hallaba en su domicilio, no se le da ninguna explicación al respecto de su detención y le llevan a la cárcel de las Madelonnettes. La cárcel estaba saturada, no había sitio y dejan a Sade en las letrinas durante seis semanas.

No se llegaron a saber los motivos de esta última detención, se especula con falsas denuncias o bien por considerarle persona non grata para la revolución, debido a su comportamiento moderado y por ir en contra de la violencia.

Hasta octubre de 1794, Sade estuvo en tres cárceles distintas y finalmente llegó a la de Picpus, a las afueras de París, donde pudo recibir la visita de Constance. Sade describió esta cárcel como “un paraiso” comparada con las anteriores. Constance al igual que hizo Renèe en su día, luchó de manera incansable por la libertad de Donatien.

Durante el encierro del marqués, en concreto en el verano de 1794, empezaron las decapitaciones, muchas de ellas observadas por él desde su celda, de este modo se expresó más tarde, después de su liberación: “La guillotina ante mis ojos me ha hecho cien veces más daño del que me habían hecho todas las bastillas imaginables”.

También a Sade se le incluyó en las listas de la guillotina y en julio de 1794 le anuncian que junto a 28 acusados, subirá a la carreta que finalmente le conducirá a la guillotina.

Donatien no llegó a ser conducido a la guillotina, según se especula, debido a la intervención de Constance y que él le agradece en su testamento por haberle salvado la vida evitándole la “guadaña revolucionaria”. Se especula también que Constance pudo utilizar sobornos, muy generalizados en aquellos días tan caóticos.

Por fin el 15 de octubre Sade es puesto en libertad y al igual que ocurrió con su detención, nunca supo a que fue debida.

De nuevo en libertad, el marqués intentó vivir del teatro y de sus trabajos literarios. Estrenó algunas obras en Versalles y logró que le publicasen la novela Aline y Valcour . Todo ello no fue suficiente para evitar la pobreza en la que vivía junto a Constance.

Escribió a Renèe para cederla sus tierras por una renta anual, no recordando que las mismas estaban hipotecadas a favor de Renèe desde hacía muchos años.

Por fin escribió una carta a un conocido, Goupilleau de Montaigu, que tenía influencias políticas. En ella aludía de manera suplicante a su pobreza y contaba que no tenía recursos para procurarse comida ni leña con que calentar sus cuatro pareces, ofrecía así mismo su pluma y su capacidad al gobierno.

Sade se vio obligado a mendigar en las posadas por un plato de sopa caliente.

Pero lo peor estaba por llegar.

N. Angulo


martes 15 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (VIII)


En 1784 se cerró la fortaleza de Vincennes y Donatien fue trasladado a La Bastilla. Los primeros días en la nueva cárcel transcurrieron lentamente y dedicó parte de su tiempo a escribir cartas al rey, ministros, amigos y por supuesto a Renèe, quejándose de que le habían llevado a la fuerza a La Bastilla, alegando que era una prisión donde estaba mil veces peor y mil veces más estrecho que en el lugar anterior, añadía en sus quejas que no podía ni darse la vuelta: “salgo unos minutos para ir a un patio cerrado donde huele a cuerpo de guardia y a cocina y al que me conducen con bayonetas caladas en los fusiles como si hubiese intentado destronar al Rey»

Estando en La Bastilla el marqués tuvo muchos enfrentamientos con sus carceleros, por lo que tuvieron que prohibir y requisar algunos libros de su interés, era su manera de vengarse de Donatien.

Sade cada vez daba más muestras de paranoia. A primero de Julio de 1789, aproximadamente dos semanas antes de la toma de La Bastilla, cuando ya había muchas revueltas por parte de los ciudadanos franceses, protagonizó otro nuevo escándalo; arrancó el tubo de evacuar las heces, lo asomó por la ventana y lo utilizó a modo de altavoz para incitar a los manifestantes a que liberasen a los presos que se hallaban en la fortaleza.

La respuesta por parte del gobernador de La Bastilla no se hizo esperar, escribió inmediatamente al
Gobierno en estos términos:

Como sus paseos por la torre se habían suspendido debido a las circunstancias, al mediodía se aproximó a la ventana de su celda y comenzó a gritar con todas sus fuerzas que los prisioneros estaban siendo asesinados, que se les cortaba el cuello y que había que rescatarlos de inmediato. Repitió los gritos y las acusaciones en varias ocasiones. En estos momentos resulta sumamente peligroso mantener a este prisionero aquí. Creo que es mi deber, señor, advertiros que es preciso trasladarlo a Charenton o a alguna institución similar, donde no suponga una amenaza para el orden público
Carta de De Launay, Gobernador de La Bastilla, al viceministro

Y así fue. Dos días después de los acontecimientos narrados anteriormente, los guardianes entraron en su celda y arrastrándole, sin permitirle coger sus pertenencias y apenas vestirse, le trasladaron al manicomio de Charenton.

Por desgracia en dicho traslado y en los posteriores acontecimientos de la toma de La Bastilla, se perdieron 15 volúmenes de manuscritos que ya estaban listos para que llegasen a manos de su editor, de estos envíos se encargaban o bien Renèe, o bien el el padre Amblet, su antiguo tutor.

Cuando a principios del siglo XX aparecieron cartas y documentos de Donatien, también apareció un rollo que contenía un manuscrito de Los 120 días de Sodoma, se cree que éste formaba parte de los volúmenes desaparecidos en La Bastilla.

En una carta que el marqués envío a su administrador, se expresaba así: “ En La Bastilla trabajé sin cesar, pero destrozaron y quemaron todo cuanto había, por la pérdida de mis manuscritos he llorado lágrimas teñidas de sangre. Las camas, las mesas o las cómodas pueden reemplazarse, pero las ideas… No, amigo mío, nunca seré capaz de describir la desesperación que me ha provocado esta pérdida”.

A mediados de Julio de 1789 se llevó a cabo por parte de la muchedumbre la toma de La Bastilla. Donatien que tanto había incitado a los ciudadanos para que esto sucediese, no pudo ser testigo presencial por hallarse confinado en Charenton.

En abril de 1790 y gracias a un indulto por parte de la Asamblea Revolucionaria, Donatien es puesto en libertad. Su suegra seguía poseyendo los documentos sellados por el rey (las letrres cachet), pero éstos quedaron sin vigencia. Mme. Montreuil no pudo hacer nada al respecto para evitar la liberación de su yerno. Transcurridos unos días Sade pudo ver a sus hijos que ya contaban 20 y 22 años y que no había visto durante su encierro. El marqués había perdido la patria potestad en 1787, cuando llevaba diez años de encierro.

En el momento de su puesta en libertad Donatien tenía 50 años, estaba obeso debido a la falta de ejercicio, veía con dificultad, sufría una dolencia pulmonar y estaba arruinado. Sade se veía así mismos envejecido y estaba moralmente hundido.

Su esposa Renèe, anteriormente tan leal, seguía en el convento y se negó a verle cuando fue a visitarla a los pocos días de su liberación. En estos años de revueltas se fue distanciando de Sade y volcándose en su madre en busca de apoyo y seguridad para ella y sus hijos. También empezó a tramitar la separación en unos términos poco favorables a los escasos caudales de Donatien que tuvo que devolver la dote y los intereses correspondientes. Al estar arruinado el marqués no podía pagar, por lo que le hipotecaron las posesiones heredadas a la muerte de su padre, a favor de Renèe. Otra de las condiciones de la separación le obligaba a pagar a su otrora mujer y sus hijos 4.000 libras al año; tampoco pudo asumir dicho pago debido a que sus propiedades durante las revueltas fueron saqueadas y las que quedaron eran improductivas, volvía a tener amenaza de cárcel por impago.

Los primeros meses fuera de las cárceles los tuvo que pasar en casa de un amigo que le ofreció cobijo amablemente sabiendo de su precariedad financiera, este amigo era Milly, procurador de Chatelet, además le hizo varios préstamos de dinero.

Posteriormente se alojó en casa de una amiga, Mme. de Fleurieu, que era dramaturga y estaba separada del presidente del tesoro de Lyon; ésta volvió a introducir a Donatien en el ambiente teatral de París. El marqués comprendió que tenía que hacer dinero con prontitud, para ello empezó a frecuentar a los contactos del mundo teatral de cuando formó compañía en Lacoste.


N. Angulo

lunes 14 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (VII)

En Vincennes y antes de ser trasladado a La Bastilla, Donatien coincidió en la cárcel con Mirabeau, N. Angulo. web nangulo.es. Biografia marques de sade. retrato imaginario de sade durante su encierro en Vincennesconocido por los sobrenombres de "El Orador del pueblo" y "La Antorcha de Provenza". Revolucionario francés, escritor, diplomático, masón, periodista y político, precisamente fue diputado de la región francesa de Provenza por primera vez.
Mirabeau fue encarcelado en múltiples ocasiones por orden de su padre con el que mantuvo toda su vida encarnizados enfrentamientos.
En sus largas horas de encierro, ambos, intercambiaron opiniones y se dieron a leer sus manuscritos, teniendo en cuenta cada uno, la opinión del otro al respecto.
Aunque las condiciones carcelarias mejoraron un tanto para Sade, por ejemplo, pudo disfrutar de una celda para él solo y de leña para calentarla en los fríos días invernales, no es menos cierto que su encierro, sobre todo los primeros cuatro años, fueron un tanto lamentables; permaneció incomunicado y encerrado en su celda, no pudo recibir visitas, la única cara que vio en esos años fue la de su carcelero.
Para Mirabeau no fue menos duro tal y como describió en una de sus cartas: “Estas habitaciones estarían sumidas en la noche eterna si no fuera por algunos trozos de cristales opacos que ocasionalmente permiten el paso de unos débiles rayos de luz».
Aproximadamente a los cuatro años y medio de su encierro en Vincennes, permitieron que Renèe le visitase. También tuvieron la consideración de dejarle mantener correspondencia con su fiel sirviente Martín Quirós, con el que fuera su preceptor en su infancia y con el que mantenía una entrañable amistad, el abad Amblet y con mademoiselle Rousset, una amiga del matrimonio, todos ellos grandes defensores de Donatien junto a Renèe.
Muchos manuscritos vieron la luz gracias a Amblet que los pudo sacar de las cárceles, debidamente escondidos y camuflados, otros muchos se perdieron.
N. Angulo. web nangulo.es. Biografia de sade. VincennesEn esos años de encierro Renèe demostró su amor por Donatien y su fe en él. Siguió esforzándose por conseguir la libertad de su esposo, planeó diversas fugas. Una de ellas se llevó a cabo con motivo de la revisión del proceso, Donatien anduvo huido cerca de mes y medio. Renèe se vio con varios ministros para que la permitiesen ver a Sade y sufría porque desconocía dónde le tenían encerrado, de hecho, ella se desplazó en varias ocasiones a La Bastilla suponiendo que se encontraba allí. Todavía tardó un tiempo en enterarse que se hallaba en Vincennes.
El marqués y Renèe mantuvieron una intensa correspondencia en esos años de la que aún se conservan algunas cartas, por ejemplo, la primera que Donatien escribió a su esposa: “Desde el instante terrible en que me arrancaron tan ignominiosamente de tu lado, mi querida amiga, he sido víctima del sufrimiento más cruel. Me han prohibido darte detalles sobre esto, y todo lo que puedo decirte es que es imposible ser más desgraciado de lo que soy. Ya he pasado diecisiete días en este horrible lugar. Pero las órdenes que han dado ahora deben de ser muy diferentes de las de mi reclusión anterior, porque la manera de tratarme no se parece nada a la de entonces. Siento que me es totalmente imposible soportar más tiempo un estado tan cruel. La desesperación se apodera de mí. Hay momentos en que no me reconozco. Siento que estoy perdiendo la razón. La sangre me hierve demasiado para soportar una situación tan terrible. Quiero volver mi furor contra mí mismo y si no estoy fuera dentro de cuatro días, estoy seguro de que me romperé la cabeza contra los muros”.

Carta de Sade a Renèe fechada el 8 de marzo de 1777
La devoción de Renèe por Donatien, la llevó a trasladarse a París e instalarse en el convento de carmelitas, donde estuvo su suegra retirada, tantos años atrás. Debido a la falta de dinero, pues su madre la retiró los fondos, tuvo que irse a un convento más modesto junto a su gran amiga mademoisells Rousset. Pasó muchas privaciones, pero esto no impidió que atendiese las necesidades que Sade solicitaba. Le envió comida, libros, ropa y materiales para su aseo personal. Se convirtió en una ferviente lectora, crítica y documentalista de la obra de Sade.
Durante su confinamiento, Sade tuvo varios accesos de paranoia, incluso llegó a acusar a Renèe de estar confabulada con su madre, la presidente Montreuil, para mantenerlo encerrado de por vida.
Gracias a los libros que le mandó Renèe y algunos amigos, Donatien se hizo con una biblioteca de más de 600 volúmenes, siendo sus lecturas favoritas las obras de; Le Fontaine, Cervantes, Petrarca, Bocaccio, Voltaire y Rousseau.
Y así, entre leer y escribir el Marqués de Sade permaneció encerrado cerca de 13 largos años

 
N. Angulo

Enlace:
Mirabeau

jueves 10 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (VI)

En estos documentos hallados bien entrado el siglo XX, parece ser que nadie ponía en duda que hubiesen ocurrido dichos acontecimientos y se sospechaba además que las vejaciones, aunque solo las denunció una muchacha, las sufrieron todos los adolescentes que servían en el castillo de Lacoste.

La gran mayoría de los biógrafos actuales de Sade, dan por hecho que tras los muros del castillo de Lacoste, Donatien utilizó a los adolescentes en prácticas sexuales. Incluso barajan la posibilidad de que pudo tener la colaboración de su esposa Renèe. De estas insinuaciones no hay pruebas en absoluto, una vez más se especula.

Lo que si está claro es que Donatien ya llevaba años enfrentándose al clero y a la nobleza, incluida la monarquía; miraban con lupa todo lo que hacía en su vida, todo era criticado y posteriormente castigado con pena de cárcel. También se contaba entre sus enemigos, su suegra, se cree que ésta juró no parar hasta verlo encarcelado de por vida por haber seducido a otra de sus hijas, aunque no había pruebas ni documentos que lo avalasen. Si existía sin embargo documentación del temor de su suegra a lo que Sade pudiera escribir sobre la familia Montreuil, por ello en cada detención llevada a cabo contra Sade, lo primero que exigía es que le requisasen documentación que portase y se la hiciesen llegar a ella.

Afortunadamente aunque tenía detractores también contaba con defensores incluida su esposa Renèe que siempre estaba a su lado, incondicionalmente.

Renèe llegó a denunciar a su propia madre, Mme Montreuil, por el acoso al que estaba sometiendo a su esposo, el marqués de Sade, aludiendo que Donatien era acusado injustamente y que la presidenta Montreuil no perseguía al criminal, sino a un hombre que se rebelaba ante sus órdenes y voluntades.

Desde el escándalo de los adolescentes, Sade permaneció durante años huido de la justicia, aunque se registraba continuamente el castillo en Lacoste, siempre lograba escapar.

En febrero de 1777 se enteró de que su madre estaba muy enferma y agonizando, regresó a París y las autoridades, inducidos por Mme Montreuil, aprovecharon ese momento para arrestarlo en el hotel donde se hospedaba. De allí y gracias al documento firmado por el rey que tenía su suegra, le llevaron a la fortaleza de Vincennes. El primer día de su encierro Sade envió una carta a su suegra:

De todos los medios posibles que la venganza y la crueldad podían elegir, convenid, Madame, en que habéis elegido el más horrible de todos. Fui a París para recoger los últimos suspiros de mi madre; no llevaba otro propósito que verla y besarla por última vez, si aún existía, o llorarla, si ya había dejado de existir. ¡Y ese momento fue el que usted escogió para hacer de mí, una vez más, su víctima. Pero mi segundo propósito, después de los cuidados que mi madre requería, no consistía más que en aplacarla y calmarla, en entenderme con usted, para tomar con respecto a mi asunto todos los partidos que le hubiesen convenido y que usted me habría aconsejado”.
Carta de Sade a madame Montreuil «la Presidenta» desde Vincennes, febrero de 1777

Mientras Donatien permaneció encerrado en la fortaleza de Vicennes, Renèe no cejó en su lucha para conseguir la libertad de su esposo y en 1778 consiguió que se reabriese la causa de Marsella, ésta fue anulada por múltiples irregularidades; aún así Renèe no consiguió obtener la tan deseada libertad de Donatien que siguió encerrado en Vincennes durante muchos años.

Fragmento de una carta que Sade escribió a Renèe a los pocos meses de su encierro.

En el transcurso de los sesenta y cinco días que he pasado aquí solo he respirado aire puro y fresco en cinco ocasiones, durante no más de una hora cada vez, en una especie de cementerio de unos cuatro metros cuadrados rodeado de murallas de más de quince metros de altura. El hombre que me trae la comida me hace compañía unos diez o doce minutos al día. El resto del tiempo lo paso en la más absoluta de las soledades, llorando. Así es mi vida”.

Posteriormente cambiaron sus condiciones carcelarias que pasaron a ser un poco más cómodas. En la fortaleza de Vincennes permaneció hasta 1784 en que fue trasladado a La Bastilla. Tanto Vincennes como La Bastilla, eran dos fortalezas que estaban prácticamente deshabitadas, tenían muy pocos presos, pues estaban destinadas a los miembros de las clases altas, en estos años de encierro escribió varias obras, como Los infortunios de la virtud y ya firmaba con el seudónimo del Marqués de Sade.


N. Angulo

miércoles 9 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (V)


El invierno de 1772 Donatien se instaló temporalmente en Chambèry, Saboya, en aquel entonces perteneciente al reino de Cerdeña y hasta allí llegó el brazo largo y vengativo de su suegra, a instancias de ésta fue detenido por orden del mismo rey de Cerdeña y encerrado en el castillo de Miolans. Le fueron arrebatados unos manuscritos y entregados con total discreción a la Montreuil que los guardó a buen recaudo.

Cinco meses después Donatien huyó del castillo y se cree que esto fue posible gracias a la ayuda de Renèe, su esposa. Se cuenta que ésta se disfrazó de hombre para no ser reconocida y pasar así los controles que había hecho poner su propia madre para que no pudiera visitar a Sade.

Una vez evadido se perdió su pista. Se sospechó que en los siguientes años estuvo de nuevo en Italia e incluso en España, no hay confirmación de estos hechos. Sin embargo sí que hubo pruebas de que pasó algunas temporadas en su castillo de Lacoste donde estaba instalada Renèe, como se verá más adelante.

Su suegra mientras tanto logró una una carta con sello real que implicaba el arresto y prisión incondicional para su yerno. No había en la presidenta Montreuil ni una pizca de conmiseración hacia Sade, quería verlo encarcelado de por vida.

Renèe, una vez instalada en el castillo de Lacoste contrató (se ignora si la idea partió de ella o fue de Sade), para las tareas domésticas a seis sirvientes, cinco muchachas y un muchacho con edades comprendidas entre los quince hasta los dieciocho años, no quería criados mayores y chismosos.

Como he mencionado en un párrafo anterior no se sabían muy bien los pasos de Donatien en esos tiempos, sus viajes son más bien especulaciones. No hay lugar a dudas de que estuvo algunas temporadas en Lacoste con su esposa, precisamente en una de estas estancias ocurrieron los “incidentes de los adolescentes”.

Estos hechos no salieron a la luz en ninguna biografía sobre Sade hasta entrado el siglo XX, en que aparecieron muchos documentos, entre ellos cartas, donde eran referidos los sucesos que paso a narrar seguidamente:

“Pasadas seis semanas desde que Renèe contrató al servicio doméstico, una de las adolescentes se presentó ante ella para acusar a Donatien de haberla causado daño tras violarla repetidas veces. Inmediatamente la esposa del Marqués escribió una carta al tío de Sade, el abad, rogándole que retenga a la muchacha en su abadía todo el tiempo que pueda, con el fin de impedir que se propaguen las acusaciones de la joven, pues teme que vuelvan a detener a Donatien.

Por otro lado Mme. Montreuil, recibió las noticias del suceso y para proteger su buen nombre y evitar más escándalos, recomendó el ingreso de la muchacha en un convento para que no continuase injuriando a Sade. No obstante la presidenta Montreuil no tenía ninguna duda de que Donatien cometió esos depravados actos. Aún así no pudo evitar que los ecos del suceso llegasen a Lyon donde se creé que se abrieron diligencias al respecto, aunque no se llevó a cabo ningún proceso contra su yerno”.

Las cartas halladas pertenecían a Renèe, su madre, el administrador del matrimonio Sade y otros personajes de la época. En las mismas se pudieron deducir los hechos acontecidos.

Fragmento de una de las misivas de Maurice Lever:

"De lo que pasó durante el invierno de 1774-1775 tras los altos muros de La Coste, sólo sabemos lo que dicen los rumores, pero no es difícil de imaginar conociendo a Donatien".

Parte de otra carta, esta vez firmada por Jean Jacques Pauvert:

"Hasta hoy ninguna información precisa ha venido a arrojar algo de luz sobre lo que tan bien ocultaron las murallas del castillo de Donatien".

En la biografía de Francine Du Plessix se pudo leer:

Al hacer cábalas sobre las bacanales celebradas en La Coste durante esas semanas de invierno, sólo cabe remitirse a las coreografías realizadas en primeras fiestas del marqués, así como a las proezas realizadas en los burdeles y preferencias de los nobles de la época: Flagelación con látigo y azotes de tiras; una buena dosis de sodomía, tanto entre hombres como entre hombres y mujeres; unas cuantas penetraciones en cadena (por primera vez hay muchas participantes lo bastante jóvenes para obedecer sin ofrecer resistencia). Hay que añadir otro elemento fundamental del erotismo que todavía no había quedado registrado en el repertorio sexual de Sade: el desfloramiento de cinco vírgenes”.

Sin embargo también fueron encontradas varias cartas de Renèe que tiran por tierra las anteriores especulaciones o sospechas.

Fragmento de la carta que escribió Renèe al abad contando su versión de los hechos:

Perdón si abro viejas llagas, pero ¿cómo no desesperar ante el encarnizamiento que parecéis mostrar siempre contra vuestro sobrino, cuando es el más inocente? No tengo nada que temer de la muchacha evadida de mi casa; todo lo que dice es mentira y calumnia. Puedo dar las mayores pruebas de que salió intacta de mi casa: basta con que la visiten. Es verdad que ya no respondo de ello desde que ella recorre las casas de carmelitas y otras... ¡Qué horrores puede decir sobre mí esta criatura! ¿Y cómo podéis haber dado crédito a lo que me hacéis saber? Me tratáis muy mal en vuestra carta, y de creer en lo que decís, ¿sería yo entonces la directora de los placeres de mi marido? No, señor, esto no es así ni lo ha sido jamás y, en esta circunstancia, ¿cómo podría serlo, puesto que es muy cierto que mi marido no ha puesto los pies en Lacoste desde hace un año? Pueden venir a hacer todas las investigaciones que se quieran: no encontrarán nada, ni a él ni ninguna traza de lo que queréis decir. No tengo nada que temer acerca de esto”




N. Angulo

martes 8 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (IV)


En el año En 1767 ocurrieron varios acontecimientos que hicieron que Donatien siguiese apareciendo en los diarios de Marais pues continuó con su vida licenciosa.

En enero de ese año falleció su padre y heredó varios feudos junto con el título de conde de Sade, sin embargo siguió utilizando el título de marqués.

En abril le ascendieron a capitán comandante en el regimiento del maestre de campo de Caballería, pero este hecho no hizo que abandonase su afición al teatro donde estrenó varias comedias.

En agosto nació su primer hijo, Louis-Marie.

Al año de su ascensión a capitán comandante, o sea, en abril de 1768, un nuevo y desafortunado acontecimiento rodeó la vida del marqués de Sade. Posiblemente este hecho conocido como el escándalo de Arcueil dio comienzo a la caída en desgracia de Donatien

El incidente fue como sigue: “El marqués de Sade el día 3 de abril, domingo de Pascua, acudió a la plaza las Victorias de París, lugar frecuentado por prostitutas; allí reclamó los servicios de una mujer llamada Rose Keller y aunque ella le dijo que no era prostituta, que se encontraba en la plaza para mendigar, Donatien hizo caso omiso y mediante engaños la condujo a su casa de Arcueil, una vez allí, la golpeó y flageló hasta la extenuación. La mujer le acusó ante las autoridades y Sade, por orden del Rey, fue detenido y encerrado en el castillo de Saumur, de allí le condujeron a Pierre Encise, cerca de Lyon, pero antes declaró en la Conciergerie de París ante el parlamento. De nada valieron sus declaraciones pues pasó en prisión siete meses”.

Este suceso se convirtió en un escándalo de tal magnitud que llegó a traspasar las fronteras francesas. Las declaraciones de Rose Keller fueron atroces mostrando a Sade como un noble disoluto, ruin y cruel.

Cuando Sade recobró la libertad, tras prometer a su esposa y su suegra cambiar y dejar sus aficiones a la vida alegre, se trasladó con Renèe y su hijo a vivir a Lacoste.

Durante un tiempo pareció que cumplía su palabra y se dedicó en exclusiva al teatro. Formó una compañía y recorrió varias ciudades representando cerca de veinte obras.

Se sabe que Donatien ya escribía por aquél entonces luchando para que le publicaran sus obras.

En 1769 se fue a Holanda y allí le publicaron un manuscrito, con los beneficios obtenidos se sufragó los gastos de dicho viaje, ya que tanta vida licenciosa habían mermado sus caudales.

Posiblemente desde que volvió de Holanda y hasta el verano de 1772, fecha de otro escándalo que le llevó de nuevo a la cárcel, Donatien, o fue muy prudente, o bien cumplió su palabra de enmendar sus actitudes pues durante casi 3 años no volvió a aparecer en los diarios de Marais.

El verano de 1772 fue de nuevo nefasto para Sade debido a un nuevo percance que fue conocido como “caso de Marsella”.

Según documentación de aquella época los hechos transcurrieron de este modo; “Donatien estaba con varias prostitutas, llevaban un día de orgía cuando dos de las rameras sufrieron fuertes dolores abdominales tras haber ingerido un bebedizo que les proporcionó el propio Sade, se lo hizo beber asegurándolas que se trataba de un afrodisíaco llamado “mosca española”. La indisposición de las jóvenes putas remitió pasados unos días. Una vez recuperadas denunciaron al marqués por intento de envenenamiento”.

Donatien fue sentenciado a muerte por sodomía y envenenamiento

Cuando Sade supo de su sentencia e inminente arresto huyó a Italia, se cree que lo hizo en compañía de una de sus cuñadas a la que había seducido hacía tiempo, convirtiéndola en una nueva amante.

Estos hechos despertaron de nuevo la furia de su suegra, la presidenta Montreuil que desde esos instantes pasó a ser su más encarnizada enemiga y no cejó en su empeño de encarcelarle de por vida, para ello utilizó de todos sus contactos.


N. Angulo

lunes 7 de noviembre de 2011

MARQUES DE SADE (III)

Los primeros cuatro años de su matrimonio, Donatien tuvo infinidad de amantes, éstas se contaban entre actrices, prostitutas y damas de la nobleza. Posteriormente, por respeto a su esposa y sobre todo por él, por evitar futuras detenciones y encarcelamientos, procuró ser más discreto en sus hazañas amorosas, aunque su vida siguió siendo licenciosa y siempre le rodearon los escándalos. La relación con Renèe fue derivando por parte de Donatien en una gran amistad hacia ella. Renée por su parte sentía hacia Sade una amor profundo y sincero, como se puede apreciar en un fragmento de esta carta que escribió Renèe hallándose Donatien encarcelado.

Mi única motivación es el bienestar de mi esposo. Él es mi única razón de ser; sin él, el mundo nada significa para mí.
Renèe a Gaufridy, administrador de Sade.

En otra carta que escribió Renèe a Sade se expresaba en estos términos.

"Mi querido amigo, te ruego fervientemente que no sucumbas a tus depresiones. Adiós, mi buen niñito. Te beso. Te amo y jamás dejaré de amarte. Te beso con toda el alma".

Sade por su parte describía así a su esposa en una carta que envío a un amigo a los pocos meses de contraer esponsales.

Una mujer joven que apenas salió de la casa paterna, sin experiencia ninguna, es arrojada súbitamente a los brazos de un hombre al que jamás ha visto y obligada a jurar al pie del altar obediencia y fidelidad ciega. ¡Pobre muchacha! No creo que encuentre en mí motivos para amarme y sí para hacerme odiar”.

No obstante y pese a los escándalos que envolvieron a Donatien, se sabe por diversos documentos que el matrimonio entre Renèe y Sade se mantuvo dentro de la cordialidad.

Durante muchos años Sade fue controlado de cerca por el inspector Marais que dependía directamente del teniente general de policía Antoine de Sartine.

Marais era experto en seguir las actividades licenciosas de los miembros de la Corte, incluidos los miembros de sangre real y elaboraba unos diarios, que se hicieron muy famosos, donde contaba con todo lujo de detalles todas las andanzas amatorias de los nobles. Estos diarios eran entregados a su jefe el teniente general Sartine, que a su vez se los daba a leer a Luis XV y Madame de Pompadour para el divertimento de éstos. En estos diarios se hace especial referencia a Donatien que por aquél entonces mantenía una aventura con la actriz señorita Colette. Se sabe también que la compartía como amante con otro noble de la época, el señor marqués de Lignerac ya que él solo no podía con los costes de su manutención.

Los amoríos con la señorita Colette tuvieron que ser interrumpidos por dos razones, por un lado el marqués de Lignerac ya no la tenía de amante y él no podía mantener los caprichos de Colette y por otro y quizá el más importante, debido a la intervención de su suegra que le amenazó con cortar su asignación si no abandonaba a la actriz.

Dejó de lado a Colette pero tomó en su lugar a varias amantes actrices y bailarinas. Ni su suegra, ni nadie, iban a frenar sus impulsos amorosos.

La relación con su suegra, Marie-Madeleine de Montreuil se caracterizó por los enfrentamientos entre ambos. Su suegra contaba con buena posición e influencias en la Corte, de hecho se la conocía como la presidente Montreuil. No podía consentir que las andanzas de su yerno la dejasen en mala posición ante el Rey y la nobleza, le había costado mucho trabajo y sudor alcanzar ese estatus. Pese a todo Donatien y Marie-Madeleine tuvieron bastante complicidad, incluso se tuteaban, algo poco frecuente en esa época.

En 1765 Donatien toma una nueva amante, la señorita Beauvoisin una de las cortesanas más populares de la Corte francesa, este acontecimiento provoca otra fuerte disputa con su suegra.

Pese a los enfados y reproches de la presidenta Montreuil y los sufrimientos de Renèe, Donatien abandona el domicilio conyugal y se va a Lacoste con su nueva amante a la que además presenta formalmente a su núcleo de amistades que en algunos casos la toman como su legítima esposa. Mme. Montreuil, por su parte, desde París, se pone en contacto con su tío el abad escribiéndole en estos términos:

¿Usar la fuerza para separarles? Seguramente obtendría sin dificultad del ministro todo lo que le pidiera, pero esto causaría un escándalo y sería peligroso para él: así pues, no debemos hacerlo. Os ruego que no le perdáis nunca de vista porque el único modo de tratar con él es no abandonarle ni un solo momento. Así fue como logré el año pasado separarle de Colette y hacerle entrar en razón después de convencerle de que estaba equivocado. Dudo de que ame a ésta con más ardor que a la otra: era un frenesí. Todo ha ido bastante bien desde entonces hasta que esta Cuaresma se ha encaprichado de la de ahora.

Ni su tío el abad Jacques François, ni su suegra, lograron separar a Sade de la Beauvoisin con la que mantuvo una relación de al menos dos años.


N. Angulo

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