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domingo, 29 de marzo de 2009

Sobrevivir



Le había visto varias veces y me gustaba, nos saludábamos, intercambiábamos algunas frases pero nada más, corrían los años 70, me enteré por unos conocidos que era Marino Mercante.

Seguimos viéndonos y el día que murió el dictador, como todo estaba cerrado (incluso el bar que solíamos frecuentar), nos quedamos en la puerta y me invitó a una boite que había en un pueblo cercano, acepté, después cenamos y como su apartamento estaba cerca subimos a tomar una copa, una cosa llevó a la otra y terminamos en la cama, yo tenía 22 o 23 años y muy poca por no decir ninguna experiencia. De eso salió una relación y más o menos a los dos años nos casamos.

Yo estaba loca por él, también creía que él lo estaba por mi, pero que equivocación. Todo empezó poco a poco, primero una mala contestación, después una humillación, un poco más tarde avergonzarme delante de los amigos, diciendo cosas como: - ¡calla, que tú de esto no entiendes y calladita estás más guapa!. Me convertí en el hazmerreír de la familia y los amigos, mi madre y mi suegra me decían que tenía que aguantar, que él era el hombre y yo vivía de su sueldo. Ayudaba un poco a la convivencia el que él viajaba mucho debido a su profesión y yo me fui dando cuenta que no le echaba de menos y que estaba mejor sola, llevábamos dos años de matrimonio, junto con los dos de noviazgo ya llevaba la friolera de 4 años con este señor al que ya no quería, así es que tomé la decisión de hablar con él para decirle que quería trabajar, su contestación fue, - ¿dónde vas tú con tu preparación?, ese día ya me dio el primer empujón y me retorció el brazo, así es que decidí deshacer el matrimonio.

No pudo ser, sufrió una trombosis a los pocos días, le dejó en un estado medio paralizado y yo me entregué a su cuidado, durante un tiempo tuve la ilusión de que mi matrimonio empezaría a ir bien, como al principio, el estaba muy cariñoso, agradecido y yo me sentí de nuevo enamorada y llena de esperanzas. Me quedé embarazada de mi preciosa hija y mi vida continuó entre los cuidados a mi marido y la crianza de mi niña.

Tuvo otra trombosis, esta vez más fuerte, quedó bastante tocado y aunque tenía algo de funcionalidad ya había que estar con él constantemente e iba en silla de ruedas. Al igual que su carácter se dulcificó en la primera trombosis, con la segunda se volvió irascible, irritable, odioso y yo deseaba su muerte. ¿Qué podía hacer?.

En fin, tengo que ser breve y no extenderme más de lo necesario en sus ataques de epilepsia, en mi sufrimiento e impotencia. Aquí estoy a día de hoy, en la cincuentena, cuidando indiferente de un enfermo que ya apenas es un ser humano, ya no habla, no conoce, es dependiente totalmente, hay que asearle, darle de comer, etc y ya no le deseo la muerte, solo me mira, con odio, como si yo fuese la culpable de su desgracia y no él de la mía . No le quiero, pero no tengo fuerzas de abandonarle a su suerte en algún centro hasta que se muera.

Quizás tardé mucho en tomar la decisión de separarme, ahora ya es tarde y vivo esta vida que yo decidí ¿vivir?.

Show

Se lo dedico a una mujer muy especial (no sabe ella cuanto) y a todas aquellas que viven una situación similar en el anonimato. Sois una fuente de inspiración.

Tal como somos


Tenemos un gran defecto en este país, se llama soberbia, por supuesto estoy generalizando, siempre hay excepciones (afortunadamente).
Hay otro defecto más que es la de aparentar o vivir de cara al exterior por encima de nuestras posibilidades.
Ahí van unos cuantos ejemplos.
  • Vamos a un restaurante un grupo a cenar y pedimos comida como si fuésemos a invitar a todo el comedor, por supuesto sobra y cenamos a reventar. No pasa nada, pagamos alegremente lo que corresponda y nos vamos a seguir la juerga.
¿Qué hacen en otros países de Europa y del otro lado del charco, que además tienen un nivel de vida más alto que el nuestro, mejores sueldos etc?, pues sin avergonzarse de nada ni hacer o tener aspavientos, el camarero sale de la cocina con un recipiente bien cerrado con "las sobras". Normalmente esa comida se la suele llevar el amigo que vive solo, que come fuera de casa o anda más ajustadillo de dinero, feliz porque al día siguiente o al otro, con solo meter el envase en el microondas se toma una comida en casa y sin tener que cocinar, que guay.
  • La parte del vino, tres cuartas de lo mismo, .-¿pedimos otra botellita?- y ¡hala! otra botellita, sobra vino, más de media botella, no pasa nada, pagamos alegremente y nos vamos, ¡ah y dejamos propina!!.
En otros países con más dinero y menos soberbia, el camarero sale con una bolsa e introduce allí la botella de vino, la deja en el centro de la mesa y entre risas, los amigos sortean la botella para ver quién se la lleva a casa. Aquí en este nuestro país, parece que nos sobra el dinero, si a algún amigo se le ocurre pedir la comida sobrante, menudo caos, no suenan alarmas pero lo parece, automáticamente todos te miran, el camarero te dice que no tienen ningún recipiente, que no es costumbre del restaurante y te mira como si tuvieses la peste, con el vino pasa igual, -¡ por favor!, ¿me trae el tapón de la botella que me la llevo?.- Lo siento pero está en la basura... El fin de ese vino, es que algún camarero avispado se lo llevará a casa o bien si el restaurante tiene barra de bar se lo servirán al primer cliente que pida un vino.
Yo, por mi parte, estoy intentando desde hace tiempo educar a mis amigos, poco a poco, ya he logrado que en un Hindú nos diesen el recipiente con la comida sobrante y de uno o dos restaurantes nos hemos llevado el vino.
Si al leer esto, te sientes identificado, vamos por buen camino, no es tarde para que empieces a practicar y convencer a tus amigos o compañeros de mesa. Si por el contrario, cuando has leído esto, la cara se te ha quedado como si te hubieses tragado un limón, no tienes arreglo y nunca, pero nunca, me iré contigo a un restaurante no sea que te dé una lipotimia.
Snow

miércoles, 18 de marzo de 2009

Un diario, una guerra



Un día...

Hoy han vuelto a bombardear y se han caído las casas que están detrás de la mía, es milagroso que todavía se mantengan en pie las casas de mi calle; mi casa la compartimos ahora con otras personas porque las bombas destruyeron las suyas, mi mamá dice que ya no es nuestra, que ya no hay "tuyo y mío",dice cosas muy raras pero bonitas, por ejemplo "ningún niño tendría que saber palabras como: bomba, refugio, tanque, hambre, miseria, enemigo, muerte..."
Estoy en la cola de los víveres con mi hermana, mi madre y mi hermano están en el mercado negro para conseguir ropa para mí, mamá dice que tiene una sorpresa y está nerviosa.

Otro día...

Ya sé la sorpresa y no me gusta nada. Me voy a otro país a pasar el verano, con un matrimonio que tiene dos niñas de mi edad, no quiero ir, me paso el día llorando, mamá me regaña y dice que voy a estar muy bien.

El viaje...

Estoy nerviosa, es la primera vez que voy en avión, me gusta, no me he mareado. Al llegar me esperan una señora y un señor que me estrujan, besan y abrazan, ahora sí estoy algo mareada. Ya añoro a mi familia.

Días después...

No he podido escribir en el diario, no paro, siempre de aquí para allá con la familia que vivo, son muy simpáticos, siempre se están riendo, me enseñan su idioma, me regalan ropa y juguetes, nunca he tenido tantas cosas, lo que van a disfrutar mis hermanos con todo esto. Me acuerdo mucho de mi familia.

Dos meses más tarde...

Que bien me lo paso, he crecido y he engordado, no me extraña, nunca he comido tanto y la comida de aquí está muy rica. A veces me pongo triste, no recuerdo bien los rasgos de mi madre y no pienso tan a menudo en mi familia, me apena pensar cómo lo están pasando allí con la guerra, yo aquí tengo de todo y abundantemente ¿por qué?

Otro mes más...

No quiero regresar a la guerra otra vez, quiero estar aquí con estas personas que me hacen reír y olvidarme de todo lo malo, ¿seré una egoísta?

El regreso...

Anoche no dormí nada, estuve llorando, creí que ésta era mi nueva familia, que me querían, que era para siempre, ¡qué decepción!.
Esta vez si me he mareado, hay tormenta.
En el aeropuerto me esperaba una señora, me preguntó el nombre y me llevó con otros niños a un cuarto, no tardé en dormirme, estaba cansada.
Volvió la señora con un soldado y nos llevaron a todos a un autobús, no veo mis maletas con la ropa, con los regalos para mamá y los jueguetes que traje para mis hermanos, nos llevan a un edificio que se llama "centro de refugiados" ¿y mi familia, dónde está?.

Un día cualquiera...

En el centro me informan de lo que ya me temía, mi familia murió cuando estaban cruzando una avenida para ir al refugio más cercano. Me he escapado y llevo días vagando por la ciudad, ya no existe mi barrio.
Pasan los días, no hablo con nadie, tengo hambre.
Vuelvo al centro de refugiados y pido permiso para escribir a mi otra familia, la del verano, me contestan que eso no puede ser.
Me he vuelto a escapar porque quiero morir, quiero que me alcance una bomba, quiero ser feliz y volver a reír, quiero ir a otro lugar donde pueda comprender, donde no existan ni el mal ni las guerras, donde pueda entender a los adultos, saber ¿por qué? me enviaron a otro país para luego hacerme regresar.

¿Alguién me preguntó si quería conocer el cielo?

¿Alguién me preguntó si quería regresar al infierno?

Me siento y espero ansiosamente mi muerte.

N. Angulo


viernes, 27 de febrero de 2009

UNA CUESTION DE VERGÜENZA


.-¿Qué, macho...otra vez el gato?
Esa es la pregunta favorita de mis compañeros de trabajo cuando llego señalado o con algún arañazo o moratón en alguna parte visible de mi cuerpo.

Una vez más tengo que dar explicaciones en el trabajo, aguantar miradas y comentarios jocosos.

La verdad, estoy cansado, se me agotan las mentiras y la imaginación.

¿Cuántos años llevamos así?.

Al principio la excusaba, la perdonaba, lo achacaba a los nervios, pero ahora ¿qué?.
Esto se me ha ido de las manos, tendría que haber acabado con ello cuando ocurrió por segunda o tercera vez, ya no había excusas.

Comenzó con el primer embarazo, me culpaba de no haber tomado medidas y de ser el causante de estropear su cuerpo, fueron nueve meses infernales e interminables, me pegaba, me insultaba, no la reconocía, me parecía una extraña, dado su estado, yo no respondía a su "juego".

Después del parto la situación se normalizó, fue un error por mi parte pensar que ahí terminaba todo, solo acababa de empezar.

En los años siguientes todo fue un caos, arañazos, patadas, mordiscos, insultos, humillaciones.

Eramos muy jóvenes cuando nos casamos, así es que me ha ido cambiando la personalidad, yo antes era muy alegre, ahora me estoy convirtiendo en un hombre tímido y desconfiado. Siento vergüenza cada vez que leo o escucho algo sobre malos tratos hacía la mujer y pienso ¿a mí quién me creerá?, soy hombre y además bastante fornido.

He aguantado lo que he podido, por mis hijos, por unos valores que me inculcaron sobre la familia, sobre el matrimonio. Mis hijos lo ignoran, ella es cariñosa con ellos, muy autoritaria, pero cariñosa.

He llegado a pensar si no será una mujer sadomasoquista y busque una respuesta por mi parte, que la responda y nos peguemos ambos, pero yo no puedo, llevo años diciéndola que vaya a un psiquiatra, ella me pide perdón y todo vuelve a empezar.

Ya no hay amor, solo temor, creo que he tocado fondo, mis hijos ya son mayores.

Creo con sinceridad que ha llegado el momento de volar, de salir de este infierno, me amenaza cuando la digo que la dejo, pero debo terminar de una vez, porque me veo capaz de cometer cualquier locura, me voy, estarán mejor sin mi.

N. Angulo

Esto es fruto de mi imaginación, pero es alarmante el incremento que hay sobre hombres maltratados por sus parejas, también hay que hablar de ello, denunciar y ayudar.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Miedo, tengo miedo



A todos, según van pasando los años, según vamos haciéndonos mayores y madurando, nos parece que nuestra década es o fue la mejor, "fuimos los más revolucionarios, los más trabajadores, los más maduros, los más cultos", etc....
A veces tenemos razones para pensar eso, otras evidentemente no.
Yo ahora mismo, estoy asustadísima por lo que nos viene encima con estas últimas generaciones, siento que algunas almas susceptibles se dañen, pero es lo que hay, mal que nos pese.
Estamos viendo los que ya hemos cumplido unos añitos, como en las décadas más recientes, están fallando absolutamente los planes de educación en España, nuestros gobiernos se "pasan las patatas calientes" culpándose unos a otros de lo mal que lo hacen, pero cuando viene el siguiente gobierno, es decir, el que criticaba cuando estaba en la oposición, elimina del proyecto cosas que no debería y pone otras nuevas que no se sabe muy bien para que valen, con lo cual vamos de mal en peor.
Veo en las noticias en televisión o leo en los periódicos como nuestros adolescentes conocen la vida y milagro de "la pantoja", pero ignoran quién fue Darwin, que por cierto en estos días se cumplen 200 años de su nacimiento y 150 de su Teoría de la Evolución, así con mayúsculas, claro, que a lo mejor yo me he ido a lo más difícil, pero les preguntas por el nombre de algún escritor contemporáneo y no te nombran ninguno, eso es que evidentemente "no lo dan en clase".
Cuando yo iba a la escuela, teníamos una asignatura llamada
lectura, evidente leíamos a los clásicos y contemporáneos que permitía la censura, (tiempos franquistas y dictatoriales en que todo pasaba por la tijera), pero por lo menos leíamos y eso nos hizo amar la lectura, como no teníamos poder adquisitivo, existían unas tiendas llamadas "cambiacuentos", que eran como los rastrillos de ahora en que podemos encontrar libros que a nosotros nos interesan (y por suerte a otros no) más baratos y así seguir con nuestra maravillosa afición a la lectura.

Y sobretodo me da miedo que estos adolescentes/jóvenes de ahora, con esta falta de cultura tan grande, serán nuestros futuros: jefes, directores, presidentes, mandatarios etc... en este país.
¡¡¡Ufff, que miedo, espero no verlo!!!, eso si, preparadísimos para ir a "Gran Hermano".
No obstante, no voy a ser tan alarmista y conservaré un poco de fe al pensar que no habrá regla sin excepción afortunadamente, espero que esto sea una minoría y que este País algún día funcione.
Miedo, tengo miedo.
Snow

martes, 27 de enero de 2009

Confieso


Confieso que no me gustan nada los tiempos que estamos viviendo y sobretodo creo que están durando demasiado.

Me estoy refiriendo a la fiebre del culto al cuerpo.

Eso dice muy poco en favor del ser humano, parece que se quiere llevar a cabo la máxima "hitleriana" (que todo el mundo criticó en su día y que se sigue criticando)de todos altos, ojos azules, rubitos y bien formados.

Si no tienes ese perfil, no entras en una discoteca ni en garitos de moda con "glamour" (¡¡uff que palabra, no por su significado si no por su mal uso).

Así es que la gente se parte el lomo en los gimnasios y se gasta el dinero que no tiene, en botox por aquí y cirugía por allá y ¿que caras!, ¿se mirarán dos veces al espejo? o ya están tan enfermas que desvirtuan lo que ven.

La mayoría de los rostros no tienen rictus, expresión, parecen estar continuamente en estado catatónico o de susto (esos ojos ¡madre mía!!).

¿Qué está pasando?

Desgraciadamente además, cada día se operan personas más jóvenes. ¿Son conscientes los padres cuándo regalan a sus hijas una operación de senos, con apenas 17 años?, ¿son conscientes de que esta jóven sigue desarrollando el pecho durante toda la vida?

Está bien que las personas queramos vernos "guapas" y agradables, lo que no está bien es perder el norte en el intento. Mujeres y hombres que han pasado tanto por el bisturí que no es que parezcan más jóvenes, es que parecen muñecos de cera, caras insulsas, desagradables y sin expresión.

Lo triste de todo esto es que realmente es más peligroso de lo que aparenta, nadie es lo que parece, hay tanta preocupación por el físico que nos estamos olvidando del significado de una mirada,por ejemplo, en una conversación, qué buscamos, ¿ver un rostro bonito o leer en esa cara unos sentimientos?.

Yo soy de las personas que me recreo mirando a los contertulios, no es que esté continuamente mirando, eso sería enfermizo y cansino, pero me encanta estudiar las caras. Es horroroso cuando lo que tienes enfrente de ti, es lo más parecido a "chuki". No lees sus ojos, es imposible, dado que no tienen líneas de expresión.

Todos vamos a envejecer, es una realidad al igual que todos vamos a morir. Luchar de manera permanente contra la naturaleza, me parece una pérdida de tiempo.

Parece mentira que nos gusten los perros de razas feas, arrugaditos, gorditos, que nos atraigan los árboles cuanto más viejos mejor, porque nos gustan sus cicatrices en el tronco, ¿por qué rechazar una cara con arrugas o un cuerpo que no es perfecto? eso es un signo de vida y no hay que avergonzarse de estar vivo.

Es tan hermoso mirar un rostro lleno de expresión, de surcos, cada línea te habla de la vida vivida. Es tan placentero caminar al lado de una persona vieja, con su andar cansino pero sabio.

Hay varios dichos populares, "dentro de 100 años todos calvos", yo tengo otro de cosecha propia, "al final todos con los dientes en el vaso".

Creo que hay otras prioridades en el mundo, pobreza, dolor, humillación, maltratos, guerras sin sentido, niños que mueren por falta de alimento y un largo etc....

He pasado de los 50 años y no me avergüenzo de enseñar mi cara ni mi cuerpo, es lo que hay, es lo que tengo, es más, quiero que me miréis a los ojos y que leáis en ellos lo que he vivido y yo quiero seguir haciendo lo mismo con las personas sentadas cerquita de mi.

N. Angulo

lunes, 19 de enero de 2009

Descansa en paz


Ayer recibí una noticia, que sorprendentemente, me dejó una tristeza infinita en el corazón.
Una persona a la que hubo un tiempo que conocí y aprecié, se suicidó.
Mujer, joven, pero posiblemente con una vida llena de "demonios" que al final la invadieron la mente y el espíritu.
Hablando con mi pareja sobre este tema, no paro de hablar desde que me enteré del suceso, mantengo que no fue un suicidio buscado si no accidental y es que esta mujer tomaba mucha medicación, sigo creyendo que posiblemente hizo una mezcla no del todo "sabia" y se le fue la mano.
Lo poco que conocí a esta mujer me lleva a pensar que si hubiese sido una muerte planificada, se hubiese ido de otro modo, habría dejado una o varias notas, porque ella era melodramática y fría.
No voy a decir ahora la tan traída y llevada frase "que buena era, se mueren los mejores", no, no voy a caer en eso. Tampoco quiero que este post se alargue, solo decir, que para mi sorpresa, me siento triste y un poco perdida y que sobretodo lo que me viene a la cabeza, afortunadamente para mi y mi alma, son las risas que compartimos y los buenísimos momentos, que fueron relativamente pocos pero profundos, lo demás, lo peor, lo malo que se lo lleve ella, a mi, me sobra, lo deshecho, solo quiero en mi vida lo agradable, para poder sobrellevar esta mundo con una ligera pero sincera sonrisa en los labios, así es que deseo que lo pernicioso que hubo en su vida y salpicó a la mía, descanse por siempre con ella, allá donde quiera que haya ido.
R.I.P.
Snow

sábado, 17 de enero de 2009

El odio


El odio es un sentimiento con el que algunas personas nacen y luego alimentan a lo largo de su vida.

Hay otro odio que se genera, que se provoca, que se manipula y se crea. Estoy hablando del odio que nace a partir de una guerra.

Leo en un artículo
, "más de la mitad de los 1,4 millones de habitantes de Gaza son niños". Esos niños probablemente han nacido sin odio, pero la situación vivida en su país, el ver morir a sus padres, a sus familiares a sus vecinos o hermanos mayores, está haciendo que fluya en ellos el odio, odio sobre todo a Israel, un odio que les va creciendo desde el interior y que nace de la incomprensión, ¿por qué la guerra?, ¿por qué a ellos?.
Son niños y por supuesto no saben nada de la ambición ni de lo que contiene el cerebro de los mayores, de qué les mueve a hacer guerras, a crear muerte y destrucción, solo saben que les están cambiando la vida, que tienen miedo, que no duermen, que no comen y empieza la rabia y fluye el odio.

Obviamente, estos niños algún día (si tienen suerte) se harán adultos, y habrá crecido con ellos el odio hacia Israel, pero ese odio se extenderá, también odiarán a los occidentales (americanos, europeos) que no hicieron nada y miraron para otro lado ante tamaña barbarie.
Y entonces occidente se preguntará, ¿por qué hay personas que son capaces de inmolarse llevándose con ellos a miles de semejantes? La respuesta la tenemos ante nuestras narices.

Estos hombres y mujeres de ahora, antes niños, han crecido oyendo bombas caer, han crecido viendo morir a sus seres queridos, han crecido sin comprender y sobretodo han crecido con odio, no tienen nada que perder, se han quedado sin nada, por eso que mejor manera de morir que llevándose unos cuantos por delante y por fin ellos descansar y convencidos de que parten a un mundo mejor.

Intentad convencerles de lo contrario.


Durante años hemos estado oyendo y leyendo en todos los medios de comunicación el atentado contra las Torres Gemelas del S-11, pero quién nos cuenta las guerras pasadas, presentes y por desgracia futuras, todas las aberraciones que hay en el mundo en nombre de la ambición del hombre, las miles de personas inocentes que están cayendo víctimas de estas mentes enfermas que buscan guerras o motivos para provocarlas.

Mi conclusión como observadora de "a pie" es que en Occidente estamos en manos de las grandes fortunas, que son las que mueven los hilos en el mundo, que esas grandes fortunas están en manos de los judíos que tienen secuestrado a los gobiernos de Occidente que miran hacia otro lado, total, no sé, no contesto, y ante esto usamos la filosofia del avestruz, esconder la cabeza debajo del ala.

Me da verdadera vergüenza habitar este planeta tan egoista ante ciertas situaciones.

Pido perdón por todas las guerras habidas en nombre de la religión o de cualquier otra estupidez humana y por las que, por desgracía , hay y vendrán.

N.Angulo

martes, 6 de enero de 2009

Por favor, no se relajen


Llegas al restaurante, has quedado con los amigos, hace tiempo que no les ves y te apetece mogollón hablar, mirarles, compartir, departir, volver a mirar, reír.

Buscas un restaurante que sea acogedor, que se coma bien y a ser posible que no nos deje el resto del mes ¡jodidos! y cuando todo parece que se ha cumplido y que llega una velada de lo más prometedora, aparecen ellos. ¡¡NOOOOO!!!!.

Niños pequeños en el restaurante,¡joder! encima nos sientan al lado y eso que habíamos mirado con lupa donde ir a cenar, como es un día festivo nada de "italianos" ni "chinos", esos se llenan de niños, pues no hemos dado ni una.

Restaurante minimalista, la luz justa, hilo musical suave, los precios bastante bien, no para cenar todos los días (a no ser que tengas un pastón), pero bien.

Nos sentamos, miramos las cartas para pedir, una vez decidido nos traen las bebidas, lo mismo me he pasado tres pueblos -pienso- y soy una neurótica, estamos de maravilla, de pronto buahhhh!!, niño llorando, bueno berreando justo detrás de mi, "me cago en to".

Papá le habla y el niño parece que se relaja, se levanta y se acerca a otra niña ¿su hermana, su prima, su amante? que más da, la coge de la mano y se van hacía la barra, el padre no, el niño y la niña.

Los papás y las mamás miran sonrientes y relajados a sus vástagos. Bueno ya se han comido el postre así es que paciencia que se irán enseguida. PUES NO, piden café y copita, ¡¡vaya!!.

Seguimos cenando y me relajo, todo va bastante bien. CODAZO EN LA ESPALDA, la niña, corriendo por el restaurante, el niño, detrás de ella gritando, papás relajados, como si no fuese con ellos.

Sigo cenando, arroz con bogavante, especialidad del restaurante, vino blanco muy, muy, muy frío, ¡¡gustazo!!. GOLPE EN LA CABEZA A MI AMIGO, la niña otra vez, se para y se ríe, mi amigo y yo nos miramos, encogimiento de hombros, todavía no hemos perdido la paciencia, seguimos degustando.

Pasa un camarero con unos cafés y haciendo "fintas" para sortear a los chavales, ya son cuatro porque se han animado otros niños de otras mesas.

A mi se me empieza a hinchar la vena, gritos, carreras, papás relajadíssssiiiimos.


Me levanto, deposito mi servilleta en la mesa, miradas penetrantes de mis compañeros de mesa, sonrisa resplandeciente por mi parte, me acerco a la mesa de los papás.

- Buenas noches, ¿esos niños son suyos?-(digo amablemente, sin levantar la voz). Miradas inquietantes de los papás, uno me mira y contesta, -si, el niño es mi hijo-. Vuelvo a preguntar amablemente, ¿entonces los niños son suyos, verdad?, respuesta del papá ya un poco mosqueado, - ya la he dicho que si-. Respuesta mia, -bien, puesto que son sus hijos, o sea suyos, pues los aguanta usted, no tenemos los demás que sufrir a sus niños, son suyos, ni míos ni nuestros (señalo a mis amigos), así es que sienten a los niños o vigilenlos que ya nos han dado varias veces, es decir, están molestando.


Una mamá se levanta y grita, -¡oiga, si la molestan se va!!-.La sonrio y la contesto. - No soy yo la que molesto, son ustedes los que han confundido esto con un parque de atracciones, les recuerdo que estamos en un restaurante.

Por fin se acercó a la mesa una señora con un traje negro (monísimo por cierto), nos pidió disculpas a mis amigos y a mi y entregó la cuenta a los “gilipollas” de la mesa de la lado.

Moraleja, si sales con niños, no te relajes ni hagas sobremesa, no estás en un parque y seguro, muy seguro que molestas, pero nadie lo dice. Yo si, no me callo ni debajo del agua .

Seguimos cenando tranquilamente y luego a tomar una copichuela, una buena noche.

N. Angulo

viernes, 2 de enero de 2009

Vivir con Fibromialgia


Fibromialgia, creo que he tenido esta enfermedad siempre, o por lo menos gran parte de mi vida, pero hace relativamente poco que me la diagnosticaron, aproximadamente 12 o 13 años.

Recuerdo que mi madre desde que yo era muy niña, me llevaba al médico y salíamos de la consulta como habíamos entrado, yo con mi dolor y mi madre frustada y sin diagnóstico. Nos decían lo que no tenía o no podía tener, - no, no es reúma, ni artrosis, ni artritis , serán cosas de la niña -.

Posteriormente hablando con personas con la misma enfermedad vimos la similitud entre nuestras historias, nos decían de todo en las consultas del médico, lo más frecuente quizás, era que nos inventábamos los dolores o que queríamos llamar la atención y un largo etc... Salías de la consulta del médico con una impotencia tal, que en esos momentos hubieses hecho cualquier cosa, por ejemplo, partir la cara al médico que te decía estas lindezas.

Me hicieron pruebas, la mayoría muy dolorosas y molestas, recuerdo particularmente una, me acompañaba mi padre, el pobre se salió de la consulta cuando vio que me introducían en los músculos de las piernas unas agujas, como las de calcetar o hacer punto, no pudo aguantar ver mi cara de dolor, imagino que no existía el escaner o la resonancia magnética, o si existían, no hacían estas pruebas por su alto coste, no lo sé.

Así año tras año, hasta que un día, ya de adulta y viviendo en La Coruña, me dio lo que se describe como "brote". La columna vertebral se pone rígida, es tanto el dolor que sientes, que crees que si te mueves, te rompes, fue una mañana y Angel estaba de viaje, así es que salí de la cama arrastrándome, (literalmente), no podía enderezarme y me fui al baño, acojonada, me lavé con una toalla humedecida y llamé por teléfono a Santi (mi querido amigo, te quiero), me vestí como pude y esperé a que llegase, desde el suelo le abrí la puerta y él me terminó de vestir, buscó las llaves de casa y me llevó como pudo al ascensor, no quiero dramatizar, solo explicar hasta dónde llegaba el dolor, también como pudo me metió en su coche, necesitó la ayuda de Amadeo que tenía una clínica de "fisio" en el portal de al lado. Siguiente parada, urgencias del hospital Juan Canalejo de La Coruña y allí una vez más, sin diagnóstico, me dijeron que tenía un ataque de lumbalgia muy fuerte y me pusieron una inyección de Nolotil y me mandaron a casa, - llame a su médico de cabecera para que vaya a verla y la recete antiinflamatorios y esperar que se pase - me dijeron.

Así hice, cuando me pude enderezar, pasada casi una semana, fuí a la consulta de mi médico de familia, me escuchó y me mandó hacer una serie de pruebas, ver a especialistas porque sospechaba,
me dijo, que podía tratarse de Fibromialgia.

Ahí empezó un nuevo peregrinaje, visitas a, reumatólogos, traumatólogos, psiquiatras y finalmente, tras muchos meses de cansancio, dolor e impotencia, se me diagnosticó esta enfermedad, Fibromialgia, más bien lo hicieron por descarte, ya que, esta enfermedad sigue siendo una gran desconocida, se cree que va muy unida a algún trauma sufrido a lo largo de la vida, largas enfermedades, accidentes etc..., también a padecer depresión crónica, (la tengo diagnosticada hace muchos años).

Y aquí estoy, muchos años después, con mis dolores, mis días malos y los peores, con un diagnóstico que consuela poco o nada, porque de nada sirve dar un nombre a algo que te dicen que no tiene cura, que te morirás con dicha enfermedad, pero que la enfermedad en si, no acabará con tu vida, tomando medicinas a diestro y siniestro que ensordecen el dolor y la mayoría de las veces te dejan dopada por la mezcla química.

Lo que peor llevo de la Fibromialgia, a parte del dolor, es el tener que acostumbrarte a vivir con ella, cambiar hábitos, ser consciente de tus limitaciones. No se pueden hacer planes, casi, casi, hay que improvisar, a veces quedas con amigos para salir o planificas cosas que luego tienes que desplanificar, pero es lo que hay, te acostumbras a vivir el día a día y aprovecharlo al máximo.

También es doloroso no poder abrazar a tu pareja, bueno más bien, que no te pueda abrazar a ti, en la cama por ejemplo, duele que te ponga un brazo en la cadera, en el hombro, duele que te ponga una pierna, duele hasta un leve roce...duele.

No escribo empujada por el
victimismo, o para despertar la compasión de nadie, simplemente hoy necesitaba escribir sobre ello.


Y por favor profesionales, seguid investigando sobre esta enfermedad y tened paciencia cuando acudamos a vuestra consulta a por medicinas y por qué no, a por un poquito de consuelo.

N. Angulo

Lectores del blog de Nieves