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sábado, 16 de mayo de 2009

¿Me rio?


Ya ir al médico ¡¡jode!!, sobretodo porque te citan a una hora (que no se cumple) y eres puntual, sabes cuando entras, pero no cuando sales, así es que yo me suelo llevar la prensa o un libro, lo hago por dos razones principalmente, para que se me haga la espera más corta y para que no se me enrolle el "enfermo de turno".
El otro día no salió la cosa como esperaba, fui a por mis bajas y medicación, abrí un libro (Rescate por un perro de Patricia Highsmith) y me puse a leer, aquí ya empieza el MOMENTO DALINIANO, se me sienta un tío al lado, bueno al lado no, casi encima de mi, apestando a alcohol, no solo el aliento, rezumaba alcohol el "jodío" por todos los poros de su piel y comienza a "darme la murga", yo soy bajita y él era bastante alto, posiblemente 1,90, así es que su cabeza quedaba bastante más alta que la mía, pensé, mi salvación,aunque me hable no le tengo ni que mirar porque nuestros ojos no se pueden encontrar, ¡¡¡JA!!! que insensata, el ínclito dobla su cuerpo, se echa practicamente encima de mi y empieza a contarme su vida con voz de llevar algo más que alcohol en su cuerpo.- "Yo trabajo mucho, soy periodista, reparto periódicos por los quioscos, si me roban tengo que pagarlos yo, me han pegado, tengo que ir al juzgado porque me estoy divorciando, tengo que llevar parte de lesiones, esto es una urgencia ¿quién va a entrar ahora? entro yo porque esto es una urgencia, ¿me entiendes? tienes cara de buena persona, me han pegado, ahora entro yo".
Yo no podía más, no le miraba, pero el seguía con su monólogo y echándome el aliento, me puse mi cazadora de piel más o menos en la nariz, pero ni por esas. No tuve más remedio que levantarme, la gente de la consulta me miraba con cara comprensiva, pero a mi eso no me quitaba las nauseas que me estaban dando por el olor del "pelmazo". Me senté en otro sitio y volví a recomenzar mi lectura, llevábamos bastante retraso en la consulta así es que me volví a concentrar en el libro.
Siento un movimiento al lado y sin mirar retiro el bolso y la cazadora para hacer sitio, ¡¡¡maldición, el oloroso!!!.
- "Me estoy divorciando, tengo que ir primero al juzgado, lo que oigan primero es lo que vale, tienen que oír mi versión, soy periodista, ahora voy yo..."
Me parecía estar viviendo un "deja vu", de nuevo me levanté y esta vez con mucho dolor de piernas y corazón me quedé de pie apoyada en la pared, y ahí comenzó mi risa histérica y la gente se reía conmigo porque eran testigos del panorama, todos reíamos hasta la hilaridad, os juro que se me saltaban lágrimas y todo, no podía parar de reír, bueno todos nos reíamos menos él, el protagonista.
Nunca me he alegrado tanto y he protestado menos que cuando "se coló", bueno no protestó nadie porque creo que todos queríamos que terminase este surrealismo. Pero mi médico (que es mucho), le despidió con cajas destempladas y le dijo que volviese otro día, que esto no era ninguna urgencia.
La verdad es que al final se me hizo corta la espera y no por Patricia y su relato, si no por un desconocido que "cheirava" a alcohol que daba gusto.
Lo único que deseo es no volver a coincidir con él cuando vuelva con la "urgencia".
Snow

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Qué ocurre con la ley, qué ocurre con la justicia?


Detienen al 'segundo violador del Eixample' por nuevos ataques

Los Mossos han detenido a Alejandro Martínez Singul, condenado en 1992 a 65 años de cárcel por una decena de agresiones y violaciones.

Leo esto en la prensa y me dan escalofríos y no puedo evitar el hacerme una serie de preguntas.

Si este violador fue condenado a 65 años en 1992 , ¿qué hace en la calle en el año 2007?, a mi no me salen las cuentas.

Una vez más los jueces, fiscales y abogados juegan al juego de la ley y la justicia, una vez más toman el pelo a los ciudadanos de a pie que no ejercemos ninguna de esas profesiones y además no tenemos por qué entenderlas o interpretarlas.

Si una condena dice 65 años, yo lo único que entiendo es “65” ni más ni menos.

  • No me entra en la cabeza que por buen comportamiento o por que cae en manos de un abogado “avispado” un delincuente de estas características salga a la calle antes de tiempo.
  • No me entra en la cabeza que tenga más castigo una persona que se “baja canciones de internet” que un violador. (Por ejemplo)
  • No me entra en la cabeza que se persiga sin respiro a personas que vinieron a este país a mejorar su vida, por vender en la calle, prefiero eso a que me tiren del bolso o me amenacen con un arma en mi propia casa o empresa, como ejemplo, el joyero al que le han robado tantas veces que no tiene más remedio que cerrar su negocio, eso si, los ladrones (normalmente bandas organizadas) están en la calle.

Las leyes no se interpretan, se ejecutan y ya está.

¿Cuánto dinero nos cuesta a los contribuyentes el mantener a esta “gentuza” en la cárcel, para que luego salgan antes de tiempo y por supuesto sin haberse rehabilitado?. Nos cuesta mucho dinero y además el peor gastado porque se "tira".

Siendo éste de los países donde más se legisla, parece mentira que la judicatura dicte sentencias tan fuera de lugar. Los jueces y magistrados se tienen que tomar más en serio su profesión, tienen que solucionar la desvergüenza y la delincuencia en este país (que hay cada vez más) y no dedicarse a hacer instrucciones de causas, indiscutiblemente justas, en otros países, no sin antes arreglar el nuestro y ponerse al día con el retraso que hay en los juzgados. Yo no voy a limpiar a casa de mi vecino, cuando mi casa está llena de mierda.

Por eso no creo en la justicia, ni en la ley ni en jueces ni abogados que en la mayoría de los casos solo les mueve la ambición y el dinero.

Empezaré a creer cuando se HAGA JUSTICIA y yo lo vea y lo sienta.

Snow

domingo, 10 de mayo de 2009

Como siempre


Ayer volvió a llegar tarde a casa, oliendo a alcohol, se metió en la cama e intentó abrazarme, yo suavemente me aparté y me hice la dormida, todo para que él no se enfadase, una vez más no dio resultado la "treta", me agarró un pezón y se puso encima de mi, yo no aguantaba el olor, ni su peso, ni a él. Se salió con la suya y como venía caliente me "folló", hasta a mi me avergüenza esta palabra, pero que voy a decir ¿que me hizo el amor?, ya hace años que no hacemos el amor, que no hay amor entre nosotros. Cuando terminó me quise dar media vuelta y llorar tranquilamente, pero no me dejó, también venía dicharachero y con ganas de bronca, empezó a insultarme, a decirme que parecía una "puta", que me limitaba a abrirme de piernas, que no le abrazaba, que para hacerlo así se iba a una "casa de putas" o se lo hacía con una muñeca hinchable, cometí el fallo de contestarle que se fuese a la "casa de putas" y a mí me dejase en paz, (error), me abofeteó y después me tiró de los pelos y me sacó de la cama, yo no quería gritar porque mis hijos estaban en la habitación de al lado, así es que una vez más aguanté lo que vino a continuación, insultos, puñetazos y luego más tarde, lágrimas y arrepentimiento, abrazos, pedir perdón, te quiero, eres la mujer de mi vida, etc... y vuelta a empezar. Esa noche me fui a dormir a la cama de mi hija pequeña.
Al día siguiente a mediodía cuando vino a comer me trajo un regalo carísimo y una maceta (como siempre).
Aquí estoy, ocultando a mis hijos y al resto de mi familia este calvario, oigo en los programas y leo en la prensa que hay que denunciar, ¿pero dónde voy, cómo lo hago?, hace años que no estoy en el mercado laboral, no estoy al día, no sé de ordenadores, mis hijos todavía son pequeños y me necesitan. Además pienso, vale, denuncio y consigo la separación, pero ¿es tan fácil?, no, creo que no, que lo más probable es que termine huyendo para que él no me encuentre, que tenga que ser yo la que abandone mi casa, la que desestabilice a mis hijos y la que un día aparezca muerta en cualquier sitio. También pienso, ¿no sería más fácil acabar con su vida?, total, "muerto el perro se acabó la rabia", pero el mundo está hecho de tal manera que seguiría siendo yo la desgraciada y además en la cárcel.
Quizás algún día, cuando mis hijos sean mayores y la sociedad realmente proteja a las mujeres en mi situación, quizás ese día me atreva a dar el paso y marcharme lejos.
Así es que por desgracia para mi, he decidido seguir con mi maltratador COMO SIEMPRE.
Snow


Olvidadizos


En este país nuestro, andamos un poco desmemoriados, como si hubiésemos nacido ricos y con un bienestar social incomparable. Esto me hace recordar unas palabras que dice Anibal Lecter en "El silencio de los corderos" a la detective que va a visitarle a la cárcel, "no olvide vd. que está apenas a una generación del hambre", eso lo tendríamos que aplicar a nuestra vida. Vivimos de forma que parece que todo nos sobra, no hace tanto tiempo que aquí en España, las viviendas no tenían ni baño ni ducha, a veces el water, estaba en el pasillo y había que compartirlo con los vecinos de ese piso y nuestras madres nos bañaban de arriba a abajo en unos barreños enormes, eso si, íbamos como los chorros del oro.
No nos daban a elegir la merienda, merendábamos lo que buenamente había en casa.
Aunque escribíamos la "carta a los reyes magos", nos regalaban lo que podían y sobretodo cosas prácticas que necesitábamos y no pasaba nada, sabíamos lo que había, que no éramos ricos, nos enseñaron a no vivir por encima de nuestras posibilidades. Pero ocurrió que una generación perdió el norte y la memoria y empezaron a engañar a sus hijos, probablemente creyendo que hacían lo correcto. Ahora los chicos tienen móviles de última generación ¿¿¿???, visten marcas y siempre tienen unos euros en el bolsillo para gastar.
Me da miedo pensar que va a ser de estos chicos cuando se enfrenten a la realidad, cuando sepan el valor de un euro, de un móvil o de unas deportivas y además de saber el valor, sepan también que no se lo pueden costear.
Hay que enseñarles, que no son los reyes del mambo, que el mundo no es de ellos y que se lo van a comer.
La realidad es otra muy distinta y es la que los padres tienen que hacer ver a sus hijos desde pequeñitos, que no todo el mundo vale para estudiar una carrera e ir a la universidad, existen también oficios bonitos, creativos con los que se gana dinero. Que en el caso de ir a la universidad, no vas a ser Jefe de tu empresa y ni siquiera un mando intermedio hasta que no demuestres tu valía y que tampoco vas a ganar un gran sueldo, que aún demostrando tu valía es muy posible que tampoco seas jefe, pero que no pasa nada porque tu trabajo posiblemente te llene de igual modo y aunque no te llene hay que hacerlo, porque, amigo mío, a no ser que hayas nacido "rico", la verdad de esta vida es, que no siempre se trabaja donde se quiere, que no se gana dinero a espuertas y que hay que tener ambición para no quedarte estancado pero que a veces ni con ambición se consigue lo que se quiere, a eso se le llama MUNDO y VIDA y sobretodo realidad, así es que si te cuentan otra cosa (sobretodo tus padres) siento decirte que te están tomando el pelo y engañando, porque la realidad es otra y debes saber enfrentarla.
Y a vosotros papás, que si sueltas carrete desde que tus hijos son pequeños, al final ellos te atarán con el.
Snow

sábado, 2 de mayo de 2009

Madres


....Pues no son perfectas, pero quién busque la perfección que mire para otro lado.

Nos parieron con dolor porque se suponía que así tenía que ser, nos educaron y nos dirigieron en nuestros primeros pasos, unas con intuición, ya que carecían de preparación académica, pero todas con ganas e ilusión y sobretodo con amor.

En esa andadura educativa, nos han regañado, insultado, castigado etc... y nosotros las hemos odiado, humillado, avergonzado y un largo etc. también.

Pero son ellas, nuestras madres, trabajando en la mayoría de los casos el doble y el triple que nuestros padres y sin embargo nosotros, sus hijos, no sabemos valorarlas.

Nos quieren y no han querido por lo que somos, con nuestros defectos (que simulan no ver) con nuestras virtudes (que gritan a los cuatro vientos), pero somos sus adorados hijos.

Por eso y en este día de Ellas y para Ellas os voy a dar una lista de regalos que podéis hacerlas y que seguro las van a encantar.

  • Un paquete precioso cuyo contenido sea MUCHO AMOR.
  • Una cesta llena de COMPRENSION.
  • Una bolsa llena de PERDON.
  • Un gran ramo de RISAS Y ALEGRIA.
  • Una caja de COMPAÑIA.

Creo que no pedirán nada más.
Porque son ELLAS, para bien o para mal NUESTRAS MADRES.

N. Angulo

martes, 14 de abril de 2009

Vizconde


Hola, me llamo "vizconde" y peso cerca de 700 kg., soy negro y tengo una planta envidiable.
En estos momentos estoy dando mi último aliento y veo pasar la vida ante mi, aquí recostado en la arena, ciego de dolor y de sangre, lo peor es que voy a morir sin saber por qué.
Hasta ayer mi vida discurrió apacible y feliz, dormía, comía, descansaba y follaba a mis dulces compañeras las vacas, hermosas y fogosas.
Hoy sin embargo, me han trasladado en un camión con otros compañeros hacía un destino que desconozco, me han tenido varias horas en un sitio oscuro y silencioso, no sé que prepara mi amo.
Abren una puerta y veo mucha luz al fondo, salgo alegre, me llaman, veo algo brillante y algo rojo ondeando delante de mis ojos.
Frente a mi hay otro animal, se parece a mi amo, es lo que llaman un animal racional, hace tonterías delante de mi y empieza a dañarme, ¿querrá jugar?, no, esto no parece un juego, sale otro animal racional y me clava unas agujas largas y de colores en el cuerpo, me daña, me hace sangrar, agacho la cabeza y la sangre ciega mis ojos, la verdad para ser un juego me está pareciendo un tanto doloroso, me estoy empezando a cabrear.
Ahora sale otro animal, a este le conozco y me teme, se llama caballo, lleva otro animal racional encima de él con una barra muy larga y me llaman, yo voy para ver si quieren jugar y decirles que ya me aburre este juego y me lastima, que quiero volver a mis apacibles campos, de nuevo me clavan esa cosa larga en el cuerpo ¡¡ayyy, como duele!!, ya estoy cabreado de verdad, si quieren jugar pues jugamos. Corro hacía el animal de los brillos y el trapo rojo y levanto la cabeza, le voy a clavar un cuerno para que sepa lo que es el dolor, sobretodo cuando no te han hecho nada y te atacan porque si, no aguanto el dolor, me quiero ir, ¡¡vaya he fallado!!, solo le he dado un revolcón, ahora el cabreado es el animal racional, aunque parece que quiere seguir jugando porque me pasa el trapo rojo por delante varias veces, pero yo estoy cansado y muy dolorido, no quiero jugar más.
Ahora suenan unas voces y música y el animal racional cambia un trapo por otro y viene con otra barra larga, está claro que quiere seguir haciéndome daño, ¿por qué?.
Nosotros los animales no racionales, no dañamos a otros animales porque si, ni nos regodeamos haciéndoles sufrir, causándoles dolor, solo luchamos a muerte cuando nos quieren robar una vaca o tenemos hambre y nos cabreamos mucho.
Bueno, le tengo frente a mi, muy concentrado, muy cerca, puedo olerlo, viene hacía mi y me clava esa aguja larga en la cabeza, con mucha fuerza, me ahogo en mi propia sangre, grito, lloro, que dolor más intenso, jadeo, me falta la respiración y me voy hacía la sombra, me acerco a unas tablas de madera y me tumbo buscando solaz. Mi respiración es agitada, resuello, voy a morir y me hago la última pregunta, ¿por qué los animales racionales matan sin sentido y se regodean en las matanzas?, se supone que como son racionales, razonan, entienden, son inteligentes y me da rabia morirme sin una respuesta, sin una razón, mientras estoy aquí pensando, viene de nuevo mi enemigo y me clava algo en el testuz, es corto pero muy doloroso, expiro mi último aliento.
N.Angulo

Ahora que estamos en plena temporada de las corridas de toros y mal llamadas "fiesta nacional", una vez más digo ¡NOOOO A LOS TOROS!.

El y yo


El y yo nos conocimos cuando el dictador daba los últimos coletazos.

El y yo nos enamoramos con un beso muy tierno e intenso que nos dimos en el metro de Madrid.

El y yo nunca quisimos ataduras, siempre hemos dejado las puertas abiertas para cuando el amor se acabe, simplemente las abras y te vayas.

El y yo no creemos en los papeles, pero aún así, después de cinco años de convivencia nos casamos por el juzgado cuando todavía no existían salas de bodas, nuestra unión fue una de las primeras que se realizó es este país, ya han pasado unos cuantos años jajaja.

El y yo somos distintos, el para mi un roble, yo para él un bambú, pero nos acoplamos a la perfección.

El y yo decidimos no tener hijos, siempre nos pareció una responsabilidad que no estábamos dispuestos a asumir y podemos decir que nunca nos hemos arrepentido de dicha decisión, lo que no se conoce no se echa de menos.

El y yo no somos nómadas, pero aún así hemos viajado y hemos vivido en distintos sitios y destinos, vamos por la novena mudanza, pero siempre él y yo.

El y yo ya no nos despertamos en la noche para hacer el amor apasionadamente, pero cuando uno de los dos se mueve en la cama o tiene pesadillas el otro le abraza y le sosiega, ahora hacemos el amor más pausadamente, más sabiamente pero no nos despertamos en la noche, tenemos todo el día, todos los días y todos los rincones.

El y yo seguimos juntos en este "tiovivo" que es la vida porque queremos.

El y yo respetamos nuestro espacio y nuestra independencia no podría ser de otra manera no queremos que sea de otra manera.

El y yo no estamos de acuerdo al 100 por 100 en todo lo que concierne a nuestra vida, pero lo hablamos lo discutimos y pactamos.

El y yo somos cómplices, cuando nadie sabe, nosotros sabemos, nos miramos y nos reímos.

El dice que si yo me muero antes, conservará mis ojos y mis tetas en formol para mirar y comtemplar.

Yo digo que no me quiero ir después, no quiero ver ni conservar nada de él en formol, por eso, egoistamente me quiero ir antes y que sea él el que conserve mis ojos y tetas en formol y esparza o conserve mis cenizas.

El y yo somos nosotros.

N. Angulo

domingo, 29 de marzo de 2009

Sobrevivir



Le había visto varias veces y me gustaba, nos saludábamos, intercambiábamos algunas frases pero nada más, corrían los años 70, me enteré por unos conocidos que era Marino Mercante.

Seguimos viéndonos y el día que murió el dictador, como todo estaba cerrado (incluso el bar que solíamos frecuentar), nos quedamos en la puerta y me invitó a una boite que había en un pueblo cercano, acepté, después cenamos y como su apartamento estaba cerca subimos a tomar una copa, una cosa llevó a la otra y terminamos en la cama, yo tenía 22 o 23 años y muy poca por no decir ninguna experiencia. De eso salió una relación y más o menos a los dos años nos casamos.

Yo estaba loca por él, también creía que él lo estaba por mi, pero que equivocación. Todo empezó poco a poco, primero una mala contestación, después una humillación, un poco más tarde avergonzarme delante de los amigos, diciendo cosas como: - ¡calla, que tú de esto no entiendes y calladita estás más guapa!. Me convertí en el hazmerreír de la familia y los amigos, mi madre y mi suegra me decían que tenía que aguantar, que él era el hombre y yo vivía de su sueldo. Ayudaba un poco a la convivencia el que él viajaba mucho debido a su profesión y yo me fui dando cuenta que no le echaba de menos y que estaba mejor sola, llevábamos dos años de matrimonio, junto con los dos de noviazgo ya llevaba la friolera de 4 años con este señor al que ya no quería, así es que tomé la decisión de hablar con él para decirle que quería trabajar, su contestación fue, - ¿dónde vas tú con tu preparación?, ese día ya me dio el primer empujón y me retorció el brazo, así es que decidí deshacer el matrimonio.

No pudo ser, sufrió una trombosis a los pocos días, le dejó en un estado medio paralizado y yo me entregué a su cuidado, durante un tiempo tuve la ilusión de que mi matrimonio empezaría a ir bien, como al principio, el estaba muy cariñoso, agradecido y yo me sentí de nuevo enamorada y llena de esperanzas. Me quedé embarazada de mi preciosa hija y mi vida continuó entre los cuidados a mi marido y la crianza de mi niña.

Tuvo otra trombosis, esta vez más fuerte, quedó bastante tocado y aunque tenía algo de funcionalidad ya había que estar con él constantemente e iba en silla de ruedas. Al igual que su carácter se dulcificó en la primera trombosis, con la segunda se volvió irascible, irritable, odioso y yo deseaba su muerte. ¿Qué podía hacer?.

En fin, tengo que ser breve y no extenderme más de lo necesario en sus ataques de epilepsia, en mi sufrimiento e impotencia. Aquí estoy a día de hoy, en la cincuentena, cuidando indiferente de un enfermo que ya apenas es un ser humano, ya no habla, no conoce, es dependiente totalmente, hay que asearle, darle de comer, etc y ya no le deseo la muerte, solo me mira, con odio, como si yo fuese la culpable de su desgracia y no él de la mía . No le quiero, pero no tengo fuerzas de abandonarle a su suerte en algún centro hasta que se muera.

Quizás tardé mucho en tomar la decisión de separarme, ahora ya es tarde y vivo esta vida que yo decidí ¿vivir?.

Show

Se lo dedico a una mujer muy especial (no sabe ella cuanto) y a todas aquellas que viven una situación similar en el anonimato. Sois una fuente de inspiración.

Tal como somos


Tenemos un gran defecto en este país, se llama soberbia, por supuesto estoy generalizando, siempre hay excepciones (afortunadamente).
Hay otro defecto más que es la de aparentar o vivir de cara al exterior por encima de nuestras posibilidades.
Ahí van unos cuantos ejemplos.
  • Vamos a un restaurante un grupo a cenar y pedimos comida como si fuésemos a invitar a todo el comedor, por supuesto sobra y cenamos a reventar. No pasa nada, pagamos alegremente lo que corresponda y nos vamos a seguir la juerga.
¿Qué hacen en otros países de Europa y del otro lado del charco, que además tienen un nivel de vida más alto que el nuestro, mejores sueldos etc?, pues sin avergonzarse de nada ni hacer o tener aspavientos, el camarero sale de la cocina con un recipiente bien cerrado con "las sobras". Normalmente esa comida se la suele llevar el amigo que vive solo, que come fuera de casa o anda más ajustadillo de dinero, feliz porque al día siguiente o al otro, con solo meter el envase en el microondas se toma una comida en casa y sin tener que cocinar, que guay.
  • La parte del vino, tres cuartas de lo mismo, .-¿pedimos otra botellita?- y ¡hala! otra botellita, sobra vino, más de media botella, no pasa nada, pagamos alegremente y nos vamos, ¡ah y dejamos propina!!.
En otros países con más dinero y menos soberbia, el camarero sale con una bolsa e introduce allí la botella de vino, la deja en el centro de la mesa y entre risas, los amigos sortean la botella para ver quién se la lleva a casa. Aquí en este nuestro país, parece que nos sobra el dinero, si a algún amigo se le ocurre pedir la comida sobrante, menudo caos, no suenan alarmas pero lo parece, automáticamente todos te miran, el camarero te dice que no tienen ningún recipiente, que no es costumbre del restaurante y te mira como si tuvieses la peste, con el vino pasa igual, -¡ por favor!, ¿me trae el tapón de la botella que me la llevo?.- Lo siento pero está en la basura... El fin de ese vino, es que algún camarero avispado se lo llevará a casa o bien si el restaurante tiene barra de bar se lo servirán al primer cliente que pida un vino.
Yo, por mi parte, estoy intentando desde hace tiempo educar a mis amigos, poco a poco, ya he logrado que en un Hindú nos diesen el recipiente con la comida sobrante y de uno o dos restaurantes nos hemos llevado el vino.
Si al leer esto, te sientes identificado, vamos por buen camino, no es tarde para que empieces a practicar y convencer a tus amigos o compañeros de mesa. Si por el contrario, cuando has leído esto, la cara se te ha quedado como si te hubieses tragado un limón, no tienes arreglo y nunca, pero nunca, me iré contigo a un restaurante no sea que te dé una lipotimia.
Snow

miércoles, 18 de marzo de 2009

Un diario, una guerra



Un día...

Hoy han vuelto a bombardear y se han caído las casas que están detrás de la mía, es milagroso que todavía se mantengan en pie las casas de mi calle; mi casa la compartimos ahora con otras personas porque las bombas destruyeron las suyas, mi mamá dice que ya no es nuestra, que ya no hay "tuyo y mío",dice cosas muy raras pero bonitas, por ejemplo "ningún niño tendría que saber palabras como: bomba, refugio, tanque, hambre, miseria, enemigo, muerte..."
Estoy en la cola de los víveres con mi hermana, mi madre y mi hermano están en el mercado negro para conseguir ropa para mí, mamá dice que tiene una sorpresa y está nerviosa.

Otro día...

Ya sé la sorpresa y no me gusta nada. Me voy a otro país a pasar el verano, con un matrimonio que tiene dos niñas de mi edad, no quiero ir, me paso el día llorando, mamá me regaña y dice que voy a estar muy bien.

El viaje...

Estoy nerviosa, es la primera vez que voy en avión, me gusta, no me he mareado. Al llegar me esperan una señora y un señor que me estrujan, besan y abrazan, ahora sí estoy algo mareada. Ya añoro a mi familia.

Días después...

No he podido escribir en el diario, no paro, siempre de aquí para allá con la familia que vivo, son muy simpáticos, siempre se están riendo, me enseñan su idioma, me regalan ropa y juguetes, nunca he tenido tantas cosas, lo que van a disfrutar mis hermanos con todo esto. Me acuerdo mucho de mi familia.

Dos meses más tarde...

Que bien me lo paso, he crecido y he engordado, no me extraña, nunca he comido tanto y la comida de aquí está muy rica. A veces me pongo triste, no recuerdo bien los rasgos de mi madre y no pienso tan a menudo en mi familia, me apena pensar cómo lo están pasando allí con la guerra, yo aquí tengo de todo y abundantemente ¿por qué?

Otro mes más...

No quiero regresar a la guerra otra vez, quiero estar aquí con estas personas que me hacen reír y olvidarme de todo lo malo, ¿seré una egoísta?

El regreso...

Anoche no dormí nada, estuve llorando, creí que ésta era mi nueva familia, que me querían, que era para siempre, ¡qué decepción!.
Esta vez si me he mareado, hay tormenta.
En el aeropuerto me esperaba una señora, me preguntó el nombre y me llevó con otros niños a un cuarto, no tardé en dormirme, estaba cansada.
Volvió la señora con un soldado y nos llevaron a todos a un autobús, no veo mis maletas con la ropa, con los regalos para mamá y los jueguetes que traje para mis hermanos, nos llevan a un edificio que se llama "centro de refugiados" ¿y mi familia, dónde está?.

Un día cualquiera...

En el centro me informan de lo que ya me temía, mi familia murió cuando estaban cruzando una avenida para ir al refugio más cercano. Me he escapado y llevo días vagando por la ciudad, ya no existe mi barrio.
Pasan los días, no hablo con nadie, tengo hambre.
Vuelvo al centro de refugiados y pido permiso para escribir a mi otra familia, la del verano, me contestan que eso no puede ser.
Me he vuelto a escapar porque quiero morir, quiero que me alcance una bomba, quiero ser feliz y volver a reír, quiero ir a otro lugar donde pueda comprender, donde no existan ni el mal ni las guerras, donde pueda entender a los adultos, saber ¿por qué? me enviaron a otro país para luego hacerme regresar.

¿Alguién me preguntó si quería conocer el cielo?

¿Alguién me preguntó si quería regresar al infierno?

Me siento y espero ansiosamente mi muerte.

N. Angulo


Lectores del blog de Nieves